Padres e Hijos

Padres e Hijos / familia

¡Mamá, te odio! ¡Eres idiota!

Los expertos aconsejan no entrar en la provocación del niño para no reforzar su comportamiento

Día 20/09/2012 - 02.51h
¡Mamá, te odio! ¡Eres idiota!

Compartir

Su hijo de cinco años lleva de mal humor desde que se ha levantado esta mañana. Nada de lo que hace le parece bien y la tensión ha ido creciendo paulatinamente. Cuando le pedimos, muy educadamente, que vacíe su mochila y lleve el «tupper» vacío a la cocina, el pequeño grita: «¡Te odio! ¡Eres una idiota!»... Este tipo de situaciones son un auténtico drama para los padres. Se sienten heridos y se encolerizan. Es normal, pero deben ser conscientes de que el niño ni les odia, ni piensa que sean unos idiotas. Es más, probablemente ni siquiera sepa lo que está diciendo. Simplemente, tal y como explica Silvia Álava, psicóloga del centro Álava Reyes Consultores, «el pequeño todavía no ha desarrollado su tolerancia a la frustración, y la emprende con los que están más cerca, que suelen ser su padre o su madre». Por este motivo, añade, «no hay que preocuparse. En principio, no hay ninguna patología».

Las causas y los consejos

Los niños no tienen interiorizado el eje temporal, prosigue Álava. «Es solo un sentimiento de odio circunstancial a ese momento. Están fastidiados por que no les están dejando hacer lo que quieren, pero no significa que te odien siempre». Otras veces, según el libro «Educar niños felices y obedientes con disciplina positiva», de ediciones Oniro, los niños ni siquiera saben lo que significan sus insultos. En ese caso, esta guía propone empezar por explicarles lo que significa el sentimiento de odio, o la palabra idiota, por ejemplo. También puede ocurrir, añade la especialista de Álava Reyes Consultores, que los padres se tomen este tipo de frases como si las estuviese profiriendo un adulto. «A veces, un mayor interpreta al pie de la letra y de forma literal lo que dice un niño, y eso es un grave error. No hay que ponerse a su altura».

Cuando sea objeto de un arranque de ira de su hijo, todos los expertos aconsejan resistir el impulso normal de responder con gritos a sus gritos. «No hay que decírles que no lo hagan en ese momento. Mejor esperar a que estén tranquilos para poder hablar», aconseja Álava. Para esta terapeuta existe además una pauta clave: la de la extinción. «Hacer caso omiso de los insultos y no entrar en la provocación con conversaciones del tipo ¿cómo es que no me quieres? de esta forma entras en su juego y él consigue tu atención y tu tiempo». Y si lo hacemos, concluye, «estaremos reforzando su actitud. En cambio si el pequeño hace algo y no tiene ningún tipo de respuesta, en principio dejará de hacerlo».

  • Compartir

publicidad
Comentarios:

Sigue ABC.es en...

Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.