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Economía / suplemento empresa

Joseph Stiglitz: «España debe pedir el rescate cuanto antes»

Entrevista con el premio Nobel de Economía de 2001 y catedrático de Economía de la Universidad de Columbia

Día 18/09/2012 - 05.45h

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No hay mano invisible que corrija al mercado. Ni al euro. Según el premio Nobel de Economía en 2001, Joseph E. Stiglitz (Indiana, 1943), Europa tiene dos problemas: «el enfoque de la austeridad y Alemania». Ha venido a España para presentar su libro, «El precio de la desigualdad». Y ante la fuga de depósitos, incita a nuestro país a pedir el rescate. Cuanto antes.

—¿Va Europa en la dirección correcta?

—El anuncio del Banco Central Europeo (BCE) de comprar deuda es un avance positivo. Pero viene con requisitos para España si lo solicita. Si Bruselas insiste en la austeridad, mientras Europa rescate a España la estará rematando al mismo tiempo. Porque le forzará a tomar decisiones que debilitarán su economía. ¿Qué clase de rescatadores te conducen a una depresión mayor? Será un rescate a los bancos y a los poseedores de bonos como el que hizo el FMI sobre Asia en los noventa.

—¿Debe España pedir el rescate?

—España permanecerá en el euro ya que la población entiende que el precio de salir es demasiado alto. Dicho esto, debe pedir el rescate cuanto antes. Hasta entonces, el dinero continuará yéndose del país y no volverá. España no puede recuperarse por sí sola. A pesar de que las condiciones no serán buenas para España, es preferible a que la economía se continúe deteriorando a corto plazo.

—¿Qué piensa de la unión bancaria?

—Es absolutamente necesaria si queremos que el euro sobreviva. La unión bancaria debió aprobarse desde el principio de la moneda única. Al nacer el euro se sabía que el sector financiero era inestable, pero mientras las cosas fueron bien no se actuó. Y el sistema bancario de cada país continuó avalado por cada Gobierno. Lo vimos en la crisis de 2008 y 2009, con los rescates a los bancos. Y ahora está teniendo efectos devastadores en un mercado único de capitales como el europeo, ya que cuando los inversores eligen entre bancos alemanes y españoles no analizan la calidad de las entidades. Observan qué Estado los respalda y cuál tiene más probabilidades de caer. Así, los depósitos se están yendo a Alemania y debilitan al sur de Europa, lo que conlleva a su vez una mayor fuga de depósitos. Este subsidio implícito de los gobiernos al sistema bancario va a provocar que el mercado único acabe siendo solo el alemán. Un círculo vicioso que continuará azotando a España, Portugal, Grecia e Italia.

—¿Cómo tendría que ser esta unión?

—Debe ir más allá de una mera regulación común y avalar los depósitos de todos los bancos europeos para que la población sepa que su dinero está a salvo y parar la retirada de capitales. También tiene que ser universal e implicar a las entidades pequeñas, al contrario de lo que sostiene Alemania. Debe aplicarse lo más rápido posible o los bancos españoles se quedarán sin dinero.

—¿Qué más debe hacer Europa?

—Una mutualización de la deuda para que los intereses de los países más afectados ser reduzcan. Esto les permitirá pedir prestado, estimular su economía y recuperarse. Que el proceso político sea lento no es una excusa para explicar la falta de decisiones. El error ha estado en el enfoque y en un país concreto: Alemania. Su política comercial perjudica a Europa: no se puede pretender que todos los países tengan superávit comercial, porque para que eso ocurra alguien debe tener déficit. Además, su austeridad no sirve. Hay que pasar al crecimiento. La mejor manera de eliminar el déficit en España es poner a España a trabajar. Lo mismo ocurre en Estados Unidos y en el resto de Europa.

—¿Qué puede hacer España mientras Bruselas decide?

—El margen de maniobra de España es muy limitado. Pero puede definir prioridades, como invertir en Educación y presionar a los fondos de pensiones españoles para que destinen su dinero a la inversión pública en el país.

—¿Fue el euro una buena idea?

—La idea no fue un error pero la forma en que se llevó a cabo, sí. El pecado original de la eurozona fue que se creyó que los mercados eran eficientes y estables. Y se percataron de su error demasiado tarde. No se hizo nada por corregir los desequilibrios en productividad, los más importantes. La solución alemana fue limitar déficit y deuda. España tenía superávit antes de la crisis y un ratio de deuda pública bajo. La recesión causó el déficit. El déficit no causó la recesión. Alemania continúa con esa percepción errónea. Otro factor absurdo es que haya un mercado de trabajo único, lo que es bueno para la eficiencia. Pero la movilidad laboral la determinan los salarios brutos. Y si en Irlanda hay que tributar más porque el Estado debe pagar la deuda que el BCE y los acreedores privados han contraído con bancos irlandeses, mucha población emigrará y la deuda la pagará cada vez menos gente.

—¿Qué piensa de las medidas emprendidas por Mariano Rajoy?

—Tal como ocurre en Italia, los fallos de España no son estructurales. Su problema a corto plazo es de demanda agregada y sus reformas no arreglan esto. A largo plazo, las reformas mejorarán la productividad y tendrán efecto. Pero ahora estas medidas debilitan aún más la demanda y agravan la crisis. La razón por la que las empresas están despidiendo gente en España no es que el mercado de trabajo sea poco flexible. Es que no hay demanda que justifique esa oferta. Cuando se reactive el consumo, volverá a crearse empleo.

—¿Qué le parecen los estímulos anunciados por la Reserva Federal?

—La buena noticia es que la Fed reconoce la importancia de crear empleo. Mientras en EE.UU. los tipos de interés seguirán en mínimos hasta 2015 y la Fed estimula la economía, en Europa el BCE continúa centrado en la inflación. Esto deprecia el dólar y aumenta nuestras exportaciones y perjudica las europeas al encarecer el euro, por lo que nos beneficiamos de una depreciación competitiva. ¡Muchas gracias por ser tan imbéciles, nos está ayudando a recuperarnos! (risas). Las acciones de la Fed mandan un mensaje a Europa de lo que hay que hacer , aunque por sí sola la política monetaria no sea suficiente.

—¿Cómo valora la gestión de Obama?

—Por un lado, estamos mucho mejor que antes. Hace cuatro años perdíamos 750.000 puestos de trabajo al mes, ahora creamos 90.000 empleos. Pero Obama no ha hecho suficiente y puede ser criticado en muchos puntos. Entonces miras a Romney y a Ryan y comprendes que ellos lo harían todo peor.

Un activista contra los excesos del mercado

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