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Ya lo avisó Lleyton Hewitt ayer, el que mejor físico desvelase y más aciertos sumase sería el ganador. También advirtió David Ferrer el mal estado de forma que le llevaba pasando factura todo el torneo. Pero al final pasó lo natural. La quinta raqueta del mundo se impuso a un Hewitt que en algunos momentos recordó al número 1 que fue. Ferrer, cuarto cabeza de serie, ya está en octavos de final del último Grand Slam de la temporada.
En el primer set el alicantino arrancó ganando su servicio fácil y arrebatándole el suyo al australiano. El partido parecía seguir el dibujo previo hasta que Hewitt encandenó tres juegos consecutivos, recuperando así el saque que había logrado el español. El «tie break», uno de los puntos débiles de Ferrer que está puliendo en este torneo (en el partido contra Sisling ganó el desempate más largo de su carrera por 14-12), cayó del lado del alicantino, que zarandeó a Hewitt por toda la pista hasta agotarle.
La victoria en la muerte súbita no pareció revulsivo para un David Ferrer que cedió su saque ya en el primer juego. Hewitt se limitó a hacer su papel, devolvía todas las bolas y forzaba al número 5 a correr en todos los puntos. Ya lo advirtieron ambos, el cansancio se iría haciendo protagonista del partido y así fue. Apareció sin embargo un Hewitt muy cercano al de antes, al de 2001, cuando ganó este mismo torneo. Con juegos en blanco y dobles falta como telón de fondo el de Jávea dejó escapar el primer set del torneo.
Ferrer, a pesar de irrumpir en el tercer parcial cometiendo una doble falta, se anotó tres juegos seguidos a base de derechas ganadoras, bolas a la línea e intercambio de reveses. El australiano sumó el primer juego a costa de los errores del alicantino, mientras que los aciertos en forma de derechas ganadoras y de saques directos hacían avanzar al español, que se anotó el tercer set sin mucha dificultad. El cuarto fue un trámite para Ferrer. Se anotó un set en blanco en el que Hewitt (el cansancio de Hewitt) no tuvo nada que decir. No le quedaban fuerzas.
Ferrer avanza a los octavos de final del último Grand Slam del año, al que llegó siendo el cuarto cabeza de serie y el español mejor situado en el ranking por la ausencia de Nadal. En ningún «grande» de esta campaña el español ha quedado apeado antes de cuartos de final. Al otro lado del atlántico el español busca resarcirse del cuarto puesto en los Juegos Olímpicos (junto con Feliciano Lopez) y demostrar que es un sólido numero 1 español también en un grande como el US Open.





