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Los incendios forman parte del ciclo biológico de la tierra, según un investigador del CSIC

El profesor Juli G. Pausas defiende que no solo hay consecuencias negativas con la quema de nuestros montes

Día 27/08/2012 - 04.52h
ABC

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Canarias, Castilla y León, Valencia y numerosas localidades a lo largo y ancho de la geografía española se han visto afectadas este verano por los incendios forestales. En muchos de los casos todavía se están evaluando los daños materiales, aunque sin duda alguna, lo más grave de todo ha sido la pérdida de vidas humanas.

Pese a todo, la «ecología del fuego» demuestra que los incendios forestales forman parte del ciclo biológico de la tierra, según Juli García Pausas, investigador del Centro de Investigaciones sobre Desertificación. En su último libro «Qué sabemos de los incendios forestales» defiende que no todo son consecuencias negativas.

La «ecología del fuego» es la ciencia que estudia el papel del fuego en los ecosistemas. Al ser una ciencia se basa en el método científico, y sus pilares son la ecología y la teoría evolutiva. Nos cuenta Juli G. Pausas que «incendios han existido siempre» desde que existen las plantas terrestres, y por lo tanto son un factor ecológico y evolutivo muy importante.

Reconoce el profesor García Pausas que la cantidad de área

Los incendios forman parte del ciclo biológico de la tierra, según un investigador del CSIC
csic
El libro recoge la visión menos negativa de los incendios forestales

quemada en los últimos años está estrechamente relacionada con la sequía. «En veranos secos y cálidos se quema mucho y en veranos poco secos se quema muy poco». Esta sentencia, bastante lógica, tiene su demostración práctica este año, en el que el mes de julio ha sido muy seco, y en un verano en el que se han alcanzado temperaturas muy elevadas.

Este investigador del CSIC nos explica que las principales causas de los incendios son las condiciones climáticas muy propensas, ya que este verano es muy seco, además del cambio climático. «Al aumentar la frecuencia de veranos secos, también aumenta la frecuencia de veranos con grandes incendios», asegura Juli G. Pausa.

Otro factor es la elevada biomasa vegetal existente, debido al abandono rural, y la elevada densidad de población con perfil urbano que realiza actividades en el monte. «Toda esta población genera chispas en sus chalets, en los caminos debido a la circulación de coches o motos, y si se dan unas condiciones climáticas propensas, como este verano, es cuando se generan grandes incendios».

«La frecuencia de incendios es elevada desde hace millones de años»

De todas formas, nuestro clima mediterráneo con veranos secos y cálidos, y con tormentas secas, hace de nuestro territorio una zona propensa a sufrir incendios. «Hay evidencias que la frecuencia de incendios ha sido elevada al menos desde que existe el clima mediterráneo, es decir, hace varios millones de años».

Por eso es posible afirmar, según el profesor Pausas, que «hay aspectos positivos en los incendios forestales, pues a lo largo de la historia han ejercido una presión evolutiva en las plantas, de manera que las plantas han ido generando adaptaciones. Por lo tanto, los incendios son fuente de diversidad».

Además añade que los incendios generan espacios abiertos y heterogeneidad del paisaje «y eso lo aprovecha la fauna amante de espacios abiertos. La heterogeneidad del paisaje permite la diversidad de la fauna».

«Hay zonas que se van a quemar con cierta frecuencia, y no pasa nada»

Lo complicado es, asegura, compaginar el aspecto ecológico con el socioeconómico, especialmente «si nos empeñamos en construir edificaciones y caminos en un paisaje inflamable como el nuestro. Se ha de regular mucho más dónde se construye y cómo se construye. Además se ha de aceptar que hay zonas que se van a quemar con cierta frecuencia, y no pasa nada».

Los estudios realizados por el profesor en el Centro de Investigaciones sobre Desertificación de Valencia le han llevado a concluir que las plantas están adaptadas a los regímenes de incendios que han sucedido en su historia evolutiva. Estos regímenes de incendios históricos son naturales y ecológicamente sostenibles, pero «la humanidad está aumentando la frecuencia de incendios, y en algunos casos llevando a los sistemas al límite de la sostenibilidad ecológica»

Para Juli G. Pausas un incendio forestal no es sostenible ni insostenible. Lo que es sostenible o no es «el régimen de incendios, es decir, la frecuencia, la intensidad y la estacionalidad».

¿Se va a convertir España en un desierto?

En un verano tan complicado en cuanto a incendios forestales como el que estamos viviendo, es lógico que surjan dudas acerca de la posible desertificación de la península. Pero según Juli G. Pausas «realmente no se puede generalizar que los incendios estén generando una desertificación, ya que en la mayoría de los casos la vegetación regenera». Asegura también que no se puede entender las plantas que actualmente habitan e nuestro paisaje si no tenemos en cuenta que han sufrido recurrentemente sequías e incendios.

El profesor nos cuenta que las causas principales de la desertificación son el urbanismo descontrolado y el cambio climático. El primero porque “elimina la vegetación sin posibilidad de regeneración” además de facilitar la entrada de especies invasoras y posibilita el incremento de incendios. Es categórico al afirmar que en España «las principales causas de pérdida de tipos de vegetación, de pérdida de paisajes, de pérdida de hábitat para la fauna» es la construcción descontrolada y no los incendios.

Qué sabemos de los incendios forestales

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