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«El Gobierno de España responde con diligencia para poner a nuestra disposición los medios», afirmaba, cortés, Paulino Rivero el lunes 6 de agosto. Nada hacía prever que de este agradecimiento cambiaría en pocos días, al afirmar que era «la primera vez» que un Gobierno «no se interesa por un incendio». ¿Qué ocurrió en medio? Un violento incendio en La Gomera, donde quedó de manifiesto el error del gobierno que preside Rivero al dar por muerto el fuego y bajar el nivel de alerta el día 8, con lo que se retiraron los medios aéreos y los 201 efectivos que había aportado el Estado. Había que desviar la atención, y el presidente nacionalista canario empezó a tirar del tradicional argumentario nacionalista para señalar culpables en Madrid.
Lo cierto es que un repaso por la secuencia de hechos y decisiones adoptadas durante los días «calientes» de los fuegos pone de manifiesto un manejo de la situación cuanto menos deficiente por parte de quien tiene las competencias en materia de incendios desde 1984, la comunidad autónoma.
En menos de 48 horas tras dar por controlado el incendio, las llamas volvían
Participación de la UME
Los registros de los medios puestos a disposición por el Cabildo de La Gomera, el Gobierno de Canarias y la Delegación del Gobierno hablan por sí solos: a las 16.20 del viernes 10 se cae en la cuenta de que el incendio se había reactivado con pasmosa rapidez y se sube a nivel 2 de alerta, con petición de participación dela UME a las 16.28 y de dos hidroaviones a las 16.34. El primero de ellos, pese a que en medio estaban las horas nocturnas en que no pueden volar, llegaría a la mañana siguiente, a las 11.36. Lo seguiría otro cuatro minutos después y un tercero a las 21.05. En ninguno de los casos se superaron las 24 horas entre la petición y la llegada del hidroavión.
Ya el lunes 13 —un problema de motor impidió que el domingo llegase otra unidad—, comenzaron a operar otros dos hidroaviones, llegados a las 11.44 y a las 20.39. La noche anterior había sido la más dramática de esos días, con la evacuación de los vecinos de Valle Gran Rey en barcos, al haber bloqueado el fuego las carreteras.
El fuego, que llegó a incendiar 39 casas, comenzaría a dar tregua, sin embargo, ya en la tarde del lunes, lo que permitió el regreso de algunos vecinos a sus viviendas y la normalización gradual de la vida en la isla.





