Ciudad Real

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El Cid, puerta grande en la 1ª de feria

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El torero de Salteras cortó tres orejas con su buen concepto al natural; Luque, artístico y Tendero asentado se llevaron un apéndice

Día 18/08/2012 - 19.17h
El Cid, puerta grande en la 1ª de feria
MARIANO CIEZA
El Cid ejecuta un natural con la izquierda

Apoyado en el estribo con la mirada en el infinito, Fernando Tendero, en su primera y única comparecencia en lo que va de año, rumiaba en sus adentros la gloria ante la falta de oportunidad. Rodillas genuflexas para recibirlo con lances acompasados para, de pronto, parar y torear a la verónica. El toro con buen son. Quite por chicuelinas rematadas con una media recogida. Y el de Sonia González, empieza a perder fuelle. Empezó su faena con ayudados por alto y el astado que se viene abajo. Y he aquí, que cuando peor pintaban las cosas, Tendero mostró su poso torero, bien colocado tras un circular invertido comenzó a torear al natural, con pausa, de uno a uno, bien es verdad que sin ligazón pero con profundidad y verdad. Tras una serie ajustada de bernardinas, paseó una oreja.

En su segundo, entrega absoluta, su inicio con el capote prometedor, cuatro largas cambiadas, verónicas a pies juntos y revolera. Quite por chicuelinas bien ceñidas. Tras un buen par de Óscar Castellanos, brindó al público pero la faena no tuvo acople.

El mejor lote para el lucimiento recayó en El Cid. En su primero, un toro bajo y de peso, lanceó a la verónica con gusto, ya en los medios, empezó la faena con la muleta en la mano derecha. El Cid vio la nobleza del animal y empezó a ligar pasar con la virtud de saber llevarlo a media altura dada la poca fuerza del astado. Oreja. En el cuarto de la lidia, después de un buen par de Alcalareño, el torero de Salteras, nos hizo retrotraernos a cuando toreaba corridas de las llamadas ‘duras’, faena íntegra con la mano izquierda, naturales de bella factura, rematados con pases de pechos infinitos. Recibió un aviso. Dos orejas. Excesivo premio ante un toro repetidor de José González.

Por su parte, Daniel Luque pechó en su primero sólo pudo saludar con lances de recibo. El cornúpeta pronto se vino abajo. Ahora bien, ante el quinto, un castaño manso, de más presencia junto al sexto de toda la corrida, el torero sevillano dibujó muletazos de bella factura. Tras dos tandas con la derecha. Se echó la muleta a la mano izquierda y dibujó naturales ‘desmayados’, buscando la cara del toro, enroscándose y terminando con pases del desprecio. Sentido y sensibilidad en el toreo que le valió una oreja. El presidente Paco Delgado le negó la segunda. Bronca del público.

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