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No parecen correr buenos tiempos para la lírica (aunque sea punkorra) ni para el pop (aunque sea de consumo) en la Gran Madre Rusia. Este mismo viernes, el grupo de punk Pussy Riot ha sido condenado a dos años de cárcel «por odio religioso» después de que el 21 de febrero irrumpieran en la catedral de Moscú pidiéndole a la Virgen un favor (o un milagro) muy especial, que echase a Putin del poder.
Las chicas deben ser combativas, a tenor de lo que significa su nombre en inglés, que yo no voy a desvelar aquí pero que ustedes pueden descifrar con el traductor de Google.
Pero si a estas chicas poco menos que desconocidas les han dado lo suyo, uno de los más grandes nombres del pop mundial también ha salido escaldado de su paso por Rusia. Se trata de Madonna, contra la que se han presentado nada más y nada menos que nueve querellas con demandas de compensaciones de más de diez millones de dólares (algo más de ocho millones de euros) ante un tribunal de San Petersburgo, según informa Efe.
Así lo ha hecho público el representante de los demandantes, Alexandr Pochúev, quien ha señalado que las querellas son motivadas por «daños morales» y también se extienden a los organizadores del concierto que hace unos días la diva del pop ofreció en San Petersburgo.
Estos daños se refieren al «fuerte sufrimiento moral» que les causó Madonna al hacer «propaganda de las uniones homosexuales» durante su actuación. «Varias de esas personas estuvieron en el concierto, otras vieron reportajes en los medios informativos», dijo Pochúev.
Durante el espectáculo, la artista dijo que «queremos luchar por el derecho a ser libres. He viajado mucho por el mundo y veo que la gente es cada vez más intolerante, pero podemos cambiar esto. Tenemos la fuerza para ello». Igualmente, subrayó que «el amor» es la único fuera que puede cambiar el mundo, y pidió tolerancia hacia las personas con orientación sexual no tradicional.







