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La mayoría de las fiestas patronales que tienen lugar en los pueblos durante el verano se nutren de orquesta, feria y encierros. En cuanto a este último modo de festejo no existe una regulación estatal que determine la edad con la que un adolescente puede correr delante de un toro o vaquilla.
El fatal suceso ocurrido en Huesca el pasado miércoles en el que un joven de 16 años murió al ser alcanzado por una vaquillano fue consecuencia de ninguna ley inflingida. En Aragón está permitido que los niños mayores de 16 años participen en los encierros, como sucede en la mayoría de comunidades autónomas.
Solo en Cantabria, Castilla León y Extremadura la edad mínima para formar parte del encierro supera la mayoría de edad. También ocurre así en Pamplona excepcionalmente durante los San Fermines. Además de la edad, el otro condicionante para poder o no correr en un encierro es el estado del individuo: no pueden participar quienes muestren signos de embriaguez o intoxicación o quienes puedan exponerse a un peligro excesivo dadas sus condiciones físicas.
El récord en cuanto a edad mínima lo marca Cataluña, que permite correr a sus menores a partir de los 14 años.
Entre 16 y 18, la peor edad
Para Virginia Rodríguez, miembro del departamento de Incidencia política de la ONG «Save the Children», «la participación en festejos de suelta de reses puede ser peligrosa tal y como confirma el suceso que ha tenido lugar en Huesca». «Los menores de 18 años son personas especialmente vulnerables y en desarrollo, y corresponde a la sociedad en su conjunto y en particular a las personas del entorno, fundamentalmente a su familia, educarles y hacerles conscientes de la peligrosidad de estas actividades al tomar parte en este tipo de festejos así como prevenir cualquier situación de riesgo que pueda afectarles», explica Virgina.
Por su parte, Manuel Durá, presidente de la asociación «El Encierro», dedicada al fomento de los encierros locales, reconoce la dificultad de controlar el acceso. «Hay menores que rondan los 18 y quizás aparentan 20, o 21 años... en un encierro es imposible pedir el DNI a todo el mundo», matiza.
«A partir de los 16 años una persona está capacitada para correr delante de vaquillas en pequeños encierros, además, es una tradición en todos los pueblos, y que los más jóvenes participen en encierros con poco peligro es una manera de que esta tradición no se pierda», cuenta Manuel, que, por este razonamiento reconoce la dificultad de fijar una edad. Sin embargo, añade, «si hay que establecer una edad por ley, creo que finalmente deberían ser los 18 para no correr riesgos».





