Ciudad Real

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La Junta responde con más efectivos y medios contra incendios a un año de «alto riesgo»

El indicador de riesgo se ha situado este año en tres ocasiones en su máximo nivel

Día 17/08/2012

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Es cierto que el fuego político y laboral en materia de extinción de incendios está en su pleno apogeo. Pero lo realmente importante es que el fuego en el monte está, en estos momentos, controlado. Y no precisamente porque no haya habido emergencias, todo lo contrario. Este año el número de incendios supera dos veces y media el de 2011. Pero afortunadamente la rápida respuesta, la eficacia, la coordinación y, sobre todo, la aportación de todo tipo de medios, superando el registrado en otras ocasiones, ha sido la clave. Eso ha permitido controlar los grandes incendios sufridos hasta ahora en un tiempo razonable, impidiendo así que la catástrofe natural tenga dimensiones mucho más dramáticas.

Por eso resulta sorprendente que cuando los datos objetivos apuntan a un empleo de medios generoso, además de una presencia permanente sobre el terreno de los responsables políticos, arrecie la crítica desde las filas de la oposición socialista en este caso, a la que en estos días se une el frente sindical por el reajuste que la empresa pública Geacam, como otras muchas, va a realizar en el servicio de extinción de incendios.

Estas críticas resultan más llamativas si se tiene en cuenta que esta campaña tiene la particularidad de que los siniestros se están produciendo de manera simultánea en muchos casos. Además, el número de emergencias cuando todavía no ha terminado el año asciende a 279, es decir, dos veces y media el número de incendios atendidos en 2011. Pero es que al mismo tiempo, Castilla-La Mancha ha enviado medios para colaborar en el control y extinción de incendios en comunidades vecinas.

Según los datos a los que ha tenido acceso ABC, el tiempo de respuesta a los avisos por parte de los medios de extinción se encuentra en torno a la media de los últimos diez años: 30,2 minutos en el caso de los medios terrestres y 40,8 en el caso de los medios aéreos. La eficacia en estos últimos es de un 35% superior a la media. Desde luego, 2012 no es el año en el que los medios han tardado más en llegar a los siniestros, ya que en 2008 la media rondó los 33 minutos en el caso de los medios terrestres y en 2004 los medios aéreos tardaron casi 48 minutos en llegar a sus destinos.

Hay un dato que resalta aún más el factor de la eficacia en la actuación de los servicios de extinción de incendios, y es el de las condiciones meteorológicas adversas. El índice de sequía de 2012 arroja el peor dato de los últimos años, lo que ha hecho que la intensidad de los incendios haya sido mayor y su propagación más rápida. Así, el índice de riesgo meteorológico dinámico (IRMD), un indicador que determina el tipo de alerta por incendio forestal, ha alcanzado el nivel «Extremo» en tres ocasiones, mientras que en 2010 solo lo hizo en un día, en una zona muy localizada y, en 2011, no alcanzó nunca el máximo nivel.

Los incendios de origen natural son inevitables por lo que, en estos casos, el objetivo es paliar las máximas consecuencias. De esta forma, los equipos de extinción de Castilla-La Mancha han logrado que más del 70% de los potenciales incendios se hayan quedado en conatos, algo que en el resto de comunidades autónomas solo ocurrió en un 65% de las ocasiones.

Negar la ayuda

En este sentido, es importante resaltar que el trabajo conjunto y la coordinación de efectivos de las distintas administraciones es una de las claves del éxito en la extinción de incendios. Pero por desgracia a veces hay excepciones. En el dispositivo de incendios regional participan personal de la Consejería de Agricultura, personal de la empresa pública Geacam, así como las diputaciones provinciales

Sin embargo, la Diputación Provincial de Ciudad Real esta vez se negó a aportar medios contra incendios, ni siquiera cuando el Parque Nacional de Cabañeros se vio afectado. El presidente de la Diputación de Ciudad Real, Nemesio de Lara, no solo no se personó en el incendio para prestar su apoyo, sino que ni si quiera envió el camión de bomberos para proteger el municipio de Navas de Estena.

La declaración del nivel 2 de alerta resulta también decisiva a la hora de controlar los incendios, ya que implica la intervención de medios estatales. Así, en lo que va de 2012 el Estado ha aportado 108 medios aéreos, más del doble de la media de los últimos cinco años. En total, el Estado aportó 133 medios, frente a los 39 de 2011 o los 18 de 2010.

El Gobierno, sobre el terreno

Si importante es la disposición de medios suficientes, las decisiones políticas son muchas veces decisivas. Y en este terreno los datos apuntan a que el Ejecutivo regional hasta el momento ha dado la talla. Por ejemplo, a la hora de poner en marcha el dispositivo adecuado para cada situación y establecer los correspondientes niveles de emergencia para reclamar sin complejos la ayuda de la UME.

El primero de los grandes incendios de este verano comenzó el 1 de julio en el municipio albaceteño de Hellín. Al poco de iniciarse el incendio, el consejero de Presidencia y Administraciones Públicas, Leandro Esteban, se dirigía a la zona. Mientras tanto, la presidenta Cospedal se pasó toda la tarde coordinando desde Toledo el dispositivo y aquella misma noche viajó a Hellín. Al amanecer, se encontraba en el Puesto de Mando Avanzado, donde se interesó especialmente por los vecinos desalojados y por el personal que trataba de controlar el incendio.

Hasta Hellín, además de la presidenta regional, se desplazaron durante los días en que el incendio estuvo activo el consejero de Presidencia, Leandro Esteban; la consejera de Agricultura, María Luisa Soriano; el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Vicente Tirado; el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, y el ministro de Defensa, Pedro Morenés, entre otras autoridades.

Medios suficientes

En este caso, los datos son elocuentes: 403 personas, 7 aviones de carga en tierra, 17 helicópteros de extinción, 8 aviones anfibio, 5 aeronaves de observación, 15 vehículos autobomba, 2 cisternas nodriza, 4 equipos de maquinaria pesada, 17 retenes terrestres, 17 retenes con vehículo autobomba, 5 patrullas de vigilancia y extinción, 3 retenes de maquinaria pesada, 11 retenes helitransportados, 3 equipos de coordinación y dirección de Geacam, 13 equipos de coordinación y extinción y 19 agentes medioambientales.

En el incendio de Chequilla (Guadalajara) llegaron a participar 105 medios y 365 personas, que lograron estabilizar el 2 de agosto un incendio de grandes dimensiones que había comenzado el día antes. También la presidenta Cospedal acudió a la zona poco después de conocerse la noticia, al igual que la consejera de Agricultura, María Luisa Soriano. Dadas las características del incendio, el Gobierno optó por desalojar a los vecinos de la zona para evitar el más mínimo riesgo y les permitió volver a sus casas pasado el peligro, con la satisfacción de haber podido salvar sus propiedades.

En el caso de Uceda, en la misma provincia, 104 personas y 26 medios lograron extinguir el día 13 un incendio declarado el día 11 de agosto.

Muchos de estos incendios se han producido en fin de semana, y sólo en uno de ellos, el de Reíllo, el origen fue natural, ya que, como informó la consejera de Agricultura, un rayo fue la causa. Sin embargo, y aunque todavía se investigan las causas, los incendios de Hellín, Cabañeros, Chequilla y Uceda pudieron estar originados por manos humanas intencionadamente.

Penas más duras

Un ejemplo de este tipo de actuación delictiva ha sido el del fuego más reciente, que afectó al Parque Nacional de Cabañeros. Los técnicos han insistido en que se trata de un incendio provocado, con cuatro focos distintos y colocados de manera especialmente estratégica para causar el mayor daño posible. Así, los técnicos aseguran que de no ser por la rápida actuación y coordinación, y sin haber empleado la cantidad de medios que estuvieron actuando, estaríamos hablando de una catástrofe que podría haber terminado con la mitad de las hectáreas de todo el parque. Una desgracia que podría haber arrasado 20.000 hectáreas. En las labores de extinción de este fuego estuvieron trabajando 222 personas y 62 medios.

Tras este incendio surgió de nuevo otro debate propiciado por la propia presidenta Cospedal, quien desde la zona afectada en el Parque Nacional de Cabañeros se refirió a la necesidad de aumentar las penas para quienes provoquen incendios, ya que el perjuicio que causan a las vidas y a la economía de las áreas afectadas es enorme. En menos de veinticuatro horas, el ministro del ramo, Miguel Arias Cañete, recogió el guante y reconoció que un mayor castigo para los causantes de los incendios se hace necesario como método de prevención contra quienes pretenden aprovecharse económica o políticamente del daño al medio natural y a las propiedades.

La comparación con otros casos permite ver que, aunque lo ideal sería que no hubiera incendios, la rápida reacción de las autoridades y sobre todo la actuación eficaz de los medios han sido claves para controlar en tiempo récord el fuego y evitar que su efecto devastador fuera mucho mayor. El debate y la polémica seguirán, pero los datos sobre los medios y efectivos empleados están ahí, en este caso para suerte de los bosques de la comunidad, aunque el peligro nunca se disipa totalmente.

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