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Incendios con historia

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Como el Ayuntamiento de León, otras casas consistoriales y construcciones históricas de la Comunidad han sido a lo largo de los siglos pasto de las llamas, aunque para eso hay que remontarse, en la mayoría de los casos, a mucho tiempo atrás

Día 15/08/2012 - 17.03h
Incendios con historia
ical
Un espectáculo de luz recordó el 150 aniversario del incendio en el Alcázar

Como ocurría el pasado viernes con el Ayuntamiento de León, otras grandes casas consistoriales han sido víctimas de las llamas, aunque para ello hay que remontarse en la mayoría de los casos a siglos atrás. Además, más allá de la desaparición del patrimonio arquitectónico, estos devastadores fuegos supusieron, en una era lejana a la informática y al mundo virtual, la desaparición de miles de archivos históricos. Así sucedía en 1523 con el Ayuntamiento Viejo de Zamora, un siglo después de que fuese trasladado de su ubicación inicial, junto a la Iglesia de San Martín. Entonces, la infraestructura, cuya construcción había sido concluida en 1493 se vio sometida a un devastador incendio que destruyó parte del archivo y del patrimonio histórico de la ciudad incluido entre sus paredes, relata Cesáreo Fernández en las Memorias históricas de la ciudad de Zamora, su provincia y Obispado (1882). El edificio tardó en recuperarse. Sin embargo no fue el único incendio que padeció, ya que el levantado en su lugar -en 1622 se decide edificar otra casa porque se había quedado pequeña- volvió a ser pasto del fuego. En 1720 un rayo de una tormenta provocó el incendio de la sala de juntas, lo que destruyó parte de su mobiliario. Este edificio tuvo funciones hasta 1950, justo cuando comenzó a funcionar el nuevo (ubicado enfrente).

Casi cuarenta años después de que la Casa Consistorial de Zamora fuera devorada por las llamas corría la misma suerte la de Valladolid. Calles angostas y edificios muy cercanos, algunos con artesonado de madera, hacía de las calles la mecha perfecta. El 21 de septiembre de 1561 se produjo un incendio que destruyó el núcleo central de la villa, incluida la obra que se estaba realizando para la construcción del edificio del Ayuntamiento.

Tras el incendio fue necesaria una reforma urbanística, la cual se hizo siguiendo el proyecto del importante arquitecto Francisco de Salamanca, y aprovechando el diseño urbanístico de la Plaza Mayor se produjo un cambio de ubicación para la construcción de la Casa Consistorial. No se conservan trazas de la obra y aunque se sabe que las primeras directrices fueron dadas por el citado profesional finalmente se acordó que Juan Sanz de Escalante siguiera el proyecto por ser el menos costoso y más adecuado para la villa. No obstante, no se trata del actual Ayuntamiento, ya que tras sucesivas reformas a medida que se fue demandando más espacios -entre ellas la torre del reloj en 1833- el alcalde Miguel Íscar optó por derribarlo. Hasta el 19 de septiembre de 1908 no se inauguraría la nueva sede en el que trabajaron Antonio Iturralde y Enrique Repullés.

Otros edificios

Pero no sólo las casas consistoriales sino otros muchos edificios históricos han sido calcinadas en la Comunidad. Es el caso del Alcázar de Segovia, uno de los castillos de España que más desastres ha sufrido. La imponente fortificación, cuyo origen se encuentra en los antiguos celtas, sufría el 10 de julio de 1681 un primer incendio que destruyó la cubierta de la Torre del Homenaje, la más alta del Castillo, poco tiempo después de su reconstrucción -había sido seriamente dañada en la Guerra de los Comuneros-. Las zonas afectadas por el incendio fueron restauradas por el arquitecto Joseph del Vallejo el año posterior, pero los segovianos sólo pudieron disfrutar de ellas durante dos siglos más, hasta que en 1862 se declaraba otro incendio que en tan sólo dos horas redujo a ruinas este símbolo de Segovia. La investigación esclareció que el fuego se originó por una estufa que prendió los artesonados de madera. Las llamas se extendieron rápidamente por el edificio y su virulencia fue tal que siguió manteniéndose vivo durante dos días, lo que permitió que se consumieran todas las estructuras de madera, las cubiertas, los cuadros, el mobiliario y las partes importantes de la obra de la fábrica. Tan sólo se salvó de la quema un cuadro de Carduccio que fue cortado y arrojado por una ventana al barranco.

Otra obra del patrimonio «maldita» a lo largo de la historia ha sido la torre de las Campanas de la Catedral Vieja de Salamanca. El Cabildo decidió mantenerla junto a la «Mocha», que aún se conserva con el fin de que sirviese de campanario a ambas catedrales, sin embargo su historia está marcada por continuas «desgracias». En 1705 un rayo cayó sobre la torre y provocó un incendio que la dañó gravemente, la campana mayor cayó a la calle y una de las pequeñas se fundió por el calor. La torre tuvo que ser reedificada, aunque en 1755 sufrió graves daños provocados por el terremoto de Lisboa y muy posteriormente por la Guerra Civil, desperfectos que fueron reparados en 1940.

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