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El avance podría trasladarse también a los humanos que han perdido la visión por enfermedades degenerativas de la retina
Una novedosa técnica para los implantes de retina ha permitido devolver la vista a ratones ciegos. Y no una visión borrosa y básica, sino compleja y de alto detalle. Suficiente para llevar una vida igual a la de antes de perder la visión. El truco estaba en descifrar el patrón de comunicación entre la retina y el cerebro, e implementarlo en la prótesis.
Las enfermedades retinianas —como la degeneración macular o la retinitis pigmentosa— pueden provocar ceguera, pero dejan el nervio óptico intacto. Es por eso que los científicos llevan años trabajando en implantes que sustituyan los fotoreceptores de la retina, aprovechen la parte sana del ojo y devuelvan la vista. Hasta ahora los resultados han sido prometedores pero pobres.
Los primeros intentos de prótesis retiniana permiten distinguir fuentes de luz, zonas de altos contrastes y poco más. Con ellos es casi imposible reconocer caras, u objetos pequeños. Pero esto puede cambiar con los últimos avances presentados por Sheila Nirenberg y Chethan Pandarinath en la revista Proceedings of National Academy of Sciences. Han conseguido mejorar la capacidad visual hasta hacerla casi equivalente a la normal. Eso sí, de momento sólo en ratones.
El planteamiento original de los implantes de retina intentaba sustituir los fotoreceptores de la retina por otros artificiales, como si fuesen pixels del sensor de una cámara de fotos. Para mejorarlos, se intentó aumentar su número. Y aunque se ha mejorado bastante, los resultados todavía no son muy buenos.
La clave es el código
Nirenberg y Pandarinath, sin embargo, se han centrado primero en conocer y replicar los códigos que utiliza el ojo para enviar, a través del nervio óptico, la información visual al cerebro. Una vez descubierto el patrón, lo implementaron en la retina prostética y lo pusieron a prueba. «Nuestros resultados muestran que la incorporación de este código mejora significativamente el rendimiento de la prótesis. Mucho más que simplemente aumentando la resolución», afirmó Sheila Nirenberg.
Los ratones del experimento mostraron que su capacidad visual alcanzó el 90% de la perfecta. Las pruebas de comportamiento y de seguimiento visual que realizaron a los roedores sugieren que éstos habían recuperado por completo la función de la visión. En uno de los tests más soprendentes, se pudo reconstruir la imagen de la cara de un bebé sólo a través de los picos de actividad eléctrica que produjeron las retinas de los ratones ciegos con la prótesis nueva.
Aun no se sabe cuánto tardará esta tecnología en llegar a la medicina humana. Pero hay cerca de 25 millones de personas en el mundo que padecen ceguera por degeneración de la retina y por tanto, podrían aprovechar el trabajo de Nirenberg y Pandarinath.






