Sociedad

Sociedad

Ni son musulmanes ni son hindúes, son sijes, y están en España

El pasado domingo un neonazi asesinó a seis de ellos en los EE.UU. por llevar turbante. ABC ha visitado un templo sij en Madrid para conocer las creencias y costumbres de los fieles de la quinta religión más grande del mundo

Día 12/08/2012 - 20.29h
guillermo llona
guillermo llona
Gurpreet Singh lee el Gurú Grand Sahib
guillermo llona
El Gurú Granth Sahib, el libro sagrado de los sijes
guillermo llona
Armas simbólicas en el «altar» del templo
guillermo llona
Baúl para las donaciones
imagen anteriorimagen siguiente

Compartir

Son grandes desconocidos, pero la matanza provocada por un joven neonazi el pasado domingo en uno de sus templos en los Estados Unidos ha convertido a los sijes en protagonistas de la actualidad. ABC ha visitado un templo sij en Madrid para conocer las creencias y costumbres de los fieles de la quinta religión más grande del mundo. Allí, nos han recibido Gurpreet Singh, responsable del templo, y Jasvinder Singh, miembro de la comunidad sij madrileña.

Ni son musulmanes ni son hindúes, son sijes, y están en España
g. llona
La cama donde «duerme» el libro sagrado sij

En todo el mundo son unos 25 millones, y la mayoría vive en la región india del Punyab. En España son unos 20.000, y tienen 18 templos. «En Madrid hay dos, y sólo en Barcelona hay cinco o seis, porque allí hay muchos sijes», nos dice Gurpreet. A pesar de que forman la quinta religión más grande del mundo, muy pocos saben algo acerca de la fe sij. «Muchos nos confunden con los musulmanes y, en ocasiones, algunas personas ignorantes nos llaman Osama bin Laden por la calle. Sólo pedimos a la gente que, por favor, lea acerca del sijismo para que nos conozca realmente, porque cuando nos conocen, nos respetan», afirma el responsable del templo.

El sijismo es una fe nacida en el siglo XVI en el contexto del choque en la India entre hinduismo e islam. Entonces, el fundador de este credo monoteísta, Gurú Nanak, dijo: «No hay hindúes, no hay musulmanes». La nueva religión nacería como oposición al sistema de castas característico del hinduismo, y como defensora de la igualdad entre todos los «hijos de Dios».

Los sijes siguen unas costumbres alimentarias muy estrictas. «No bebemos alcohol ni comemos carne, pero sí bebemos leche y comemos queso», explica Jasvinder. Además, todo sij debe llevar siempre consigo las conocidas como «cinco K»: el kesh, o pelo sin cortar; la khanga, pequeño peine de madera con el que se recogen el pelo; la kara, una pulsera de metal; la kechera, ropa interior de algodón, y el kirpán, una daga curvada que los fieles de España no pueden portar en su tamaño original por estar prohibido, y que su credo sólo les permite usar como arma para defenderse o defender a los débiles frente a una injusticia.

Diez gurús lideraron a los sijes en los primeros tiempos de la comunidad. El décimo y último, Gobind, estableció que tras él no habría más gurús humanos, y que el libro sagrado Gurú Granth Sahib sería la máxima autoridad para los sijes. De entre los diez maestros cabe destacar la importancia del quinto, Arjan. Él construyó el Templo Dorado, «sancta sanctorum» de la fe sij, en Amritsar, en la región india de Punyab, y comenzó la redacción del libro sagrado. Además, la comunidad sij considera a Arjan su primer mártir. Por defender su fe, los mogoles lo arrestaron y torturaron. «Lo pusieron sobre una plancha metálica ardiendo, lo metieron en un caldero con agua hirviendo y después lo echaron a un río, donde desapareció», explica Gurpreet.

El libro viviente

Al entrar en el templo, Gurpreet y Jasvinder se arrodillan frente al «altar» en un gesto que recuerda al que realizan los musulmanes en sus oraciones. El responsable del lugar aclara: «No es lo mismo. Es un gesto de respeto al Gurú Granth Sahib, nuestro libro sagrado, que preside el templo y al que respetamos como un rey o Dios mismo».

Ni son musulmanes ni son hindúes, son sijes, y están en España
g. llona
El templo sij de Madrid

Los sijes tratan a su libro sagrado como si fuese humano. El Gurú Granth Sahib «duerme» en una cama y, todas las mañanas, los fieles lo «despiertan» y lo colocan en su trono, en el «altar» del templo. Durante su lectura lo abanican como si de un rey se tratase, y cuando llega la noche, lo «acuestan» en su dormitorio. También le dan de comer. En las reuniones comunitarias, los sijes dejan frente al Gurú Granth Sahib comida que el libro ingiere cuando los fieles la cortan con un cuchillo ritual. Después, la comunidad come lo ofrecido.

El Gurú juega un papel muy importante a la hora de poner un nombre a los niños sijes. En el ritual del bautismo sij se abre al azar el libro sagrado, la primera letra del primer párrafo de la página izquierda será aquella con la que comience el nombre del niño o de la niña. El apellido de todos los sijes es el mismo. «El décimo gurú estableció que formaríamos una sola familia de hijos de Dios con un único apellido para los hombres, Singh (príncipe león), y para las mujeres, Kaur (princesa leona)», afirma Gurpreet. «En España, como se usan dos apellidos, todos somos Singh Kaur, y para distinguirnos de otro sij con el mismo nombre que el nuestro decimos cuál es el de nuestro padre», explica Jasvinder.

Turbantes de colores

Uno de los símbolos más llamativos de los sijes es su turbante, que representa la corona de un rey. «Gurú Nanak, el fundador de nuestra religión, dispuso que lo lleváramos porque así todos los fieles nos convertiríamos en reyes iguales entre sí», explica el responsable del templo. El turbante de los hombres esconde una larga melena que no pueden cortar. Los sijes, hombres y mujeres, no pueden cortarse ningún pelo del cuerpo. «Cuando llegué a España el cabello me llegaba por debajo de la espalda, pero el clima de aquí me lo ha dejado hasta media espalda», asegura Gurpreet.

Para los sijes no es nada fácil cumplir con esta costumbre en Europa. «En Francia, cuando se aprobó la ley que prohibía los símbolos religiosos en las escuelas, nuestros niños tuvieron que hacerse moños que cubrían con una pequeña tela. Y en España también tenemos problemas, porque cuando nos hacemos la tarjeta de residencia en algunos lugares nos obligan a sacarnos la foto sin el turbante. Nosotros tratamos de explicar que todo el tiempo, vayamos donde vayamos, llevamos puesto el turbante, y que incluso en casa usamos uno más pequeño», cuenta el responsable del templo.

Ataque neonazi en Estados unidos

El pasado domingo un joven neonazi estadounidense asesinó a seis sijes en el templo que la comunidad tiene en Milwaukee, Wisconsin, porque llevaban turbantes. Los fieles en España recibieron la noticia como un mazazo. «Fue una noticia terrible, nos sentimos muy mal, muy tristes», confiesa Gurpreet, que duda sobre la causa del ataque: «He leído que el asesino confundió a los sijes con musulmanes, y que quería vengar el 11S, pero no sabemos si había otra razón… Tengo entendido que el neonazi vivía muy cerca del templo, así es que me extraña que desconociese qué es realmente un sij».

Tras la matanza, algunos fieles protestaron amenazantes rasgando banderas de los Estados Unidos y blandiendo largos sables. Gurpreet aclara que los protagonistas de esas escenas «están locos y no representan a la mayoría de los sijes». Y añade: «En todas las religiones hay personas como estas». Historicamente, los sijes han formado una comunidad religiosa fuertemente militarizada, pero el responsable del templo madrileño asegura que las armas sijes «son sólo para la defensa propia. En toda la historia del sijismo, nunca hemos atacado a nadie si no era en defensa propia. Hoy, muchos sijes son soldados de los ejércitos del Reino Unido y Estados Unidos».

Perseguidos en la India

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue ABC.es en...

ABC Salud

Averiguan cómo los hijos heredan la ansiedad de sus padres

La clave está en un circuito cerebral hiperactivado desde la infancia que potencia el riesgo genético

El tiempo...

Últimos vídeos

El FBI libera a 105 menores víctimas de explotación...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.