Es el goleador de México, no en cantidad, sino en calidad; acierta en los momentos clave y Tena le considera su talismán
Cuando Vázzquez Raña, la historia del COI en un cuerpo mexicano, entregó las medallas a sus compatriotas, miró a Peralta. "No sabes lo que has hecho". El delantero le contestó: "Sí sé lo que he hecho. Historia de México". La tricolor consiguió la mayor gloria de su historia en el fútbol, de la mano de Luis Eduardo Tena y de los goles de Oribe Peralta.
A sus 28 años, el veterano atacante del Santos Laguna ha escrito la mejor página de la leyenda del fútbol mexicano. Dos dianas de oro. Una, gracias a la presión de Fabián y Aquino, culminada con un disparo colocado. Otra, al cabecear un pase perfecto de Fabián, su asistente particular. Sus dos tantos también se los debe a ellos. Y a Tena, su entrenador, que le considera su talismán.
Cuatro goles ha marcado Peralta en los Juegos Olímpicos. Suficientes. Los más importantes. México ganó el año pasado los Juegos Panamericanos, en Guadalajara. El triunfo fue la advertencia del resurgir de un conjunto. Tena lo ha modulado. Luis Milla ya dijo que los mexicanos eran un duro enemigo. Hoy son oro. Porque han planificado bien la Olimpiada, con mes y medio de planificación física.




