En Vídeo
En imágenes
Hoy el mundo del cine está de luto. Felix Ángel Sancho Gracia, el bandolero más famoso de España, abandonó ayer por la noche su papel protagonista para descansar en un mundo secundario.
Sus 75 años no pudieron vencer el cáncer de pulmón que sufría desde hacía varios años y, pasadas las once y media de la noche de ayer, se apagaba uno de los luceros del cine español.
Tanto sus familiares como sus amigos y compañeros de profesión han lamentado su pérdida. Por ello, muchos artistas se han acercado durante el día de hoy al tanatorio de La Paz de Tres Cantos para despedirse del hombre que dio vida a Curro Jiménez.
Era un actor de una extraordinaria personalidad y por encima de todo una extraordinaria persona
Alrededor de las 12.30 horas llegaba Juan Imedio. «Se me ha muerto un amigo. Me había propuesto hacer una serie los dos como protagonistas. Ha sido un hombre que me ha hecho reír mucho, que me ha enseñado mucho. Yo le quiero mucho», decía.
Un poco más tarde aparecían por separado los actores Fernando Chinarro, quien recalcaba las ganas que tenía Sancho de seguir adelante con proyectos, y María Luisa San José, esta última muy emocionada. «Es tremendo perder a un amigo. Se nos están yendo todos... Sancho se ha convertido en una leyenda», declaraba con una débil voz. Igual de apenada estaba la actriz Ana María Vidal. «No sé qué decir porque estoy fatal. Era un gran amigo, como todos los que se nos han ido hace poco», lograba decir entre lágrimas.
Sancho se ha convertido en una leyenda
Pilar Bardem y Enrique González-Macho, director de la Academia de Cine, también visitaron la capilla ardiente del actor, pero prefirieron no hacer declaraciones.
Por último, el ministro de Cultura José Ignacio Wert era otra de las personalidades que quería dar el pésame en persona a la familia. «Ha sido una figura de referencia en el teatro primero y después en el cine. Era un actor de una extraordinaria personalidad y por encima de todo una extraordinaria persona. Ha sido una gran pérdida no solo para nuestras artes escénicas sino para toda la sociedad», resumía.
En Santander, su compañero Arturo Fernández, muy afectado, le envió el mensaje «Sancho, chatín, espérame en el cielo», porque, ha argumentado, «cuando uno está cerca de emprender ese camino, las cosas se ven bajo otro prisma».






