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Los esfuerzos del partido islamista tunecino en el poder por demostrar su conversión a la moderación le están costando quebraderos de cabeza, a veces hasta físicos.
El confundador de Ennahda -el “Partido del Renacimiento”- Abdelfatá Mourou lo vivió en su propia carne en la localidad de Kairuán, donde el lunes pronunciaba una conferencia sobre “Tolerancia en el islam”, acompañado de otro líder islamista, el radical Belhaj, y un filósofo laico, Yusef Seddik.
En un momento determinado, un grupo de asistentes intentó obligar a Seddik a abandonar la sala, tras proferir contra él insultos por haber presuntamente insultado en sus escritos a una de las esposas de Mahoma, Aisha. Mourou salió en ayuda de Seddik, y uno de los asistentes le golpeó con un vaso de cristal en la cabeza. El dirigente de Ennahda, de 70 años, perdió el conocimiento y fue ingresado de urgencia en el hospital local, donde recuperó la consciencia y recibió cinco puntos de sutura.
El tratamiento de la tercera de las esposas de Mahoma, Aisha, su favorita, es fuente habitual de polémica, normalmente entre estudiosos del islam no musulmanes. Según varias fuentes, Aisha tenía entre 13 y 14 años cuando el profeta se casó con ella, por lo que algunos autores lo califican como un matrimonio pederasta. En el siglo VII, la unión con niñas que aún no habían llegado a la pubertad era relativamente común entre los beduinos.
El acto de valentía de Mourou, saliendo en defensa de la libertad de expresión del filósofo, ha sido alabado en Túnez, y viene a confirmar la línea asumida por Ennahda de reforma de su inicial agenda islamista. Algunos de sus críticos siguen creyendo que Ennahda –que gobierna coaligado con dos partidos pequeños laicos- no ha abandonado en el fondo su proyecto de crear un estado islámico en Túnez, y que su moderación es táctica ya que no dispone de mayoría en el Parlamento.










