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Como en otras épocas del año pero especialmente en verano, hay que tener cuidado con lo que se come y cómo se manipulan los alimentos, además de una atención especial para evitar infecciones y deshidrataciones. Hay una serie de dolencias típicas de la época, que si se siguen una serie de consejos, son fáciles de prevenir y de tratar.
Los brotes epidemiológicos transmitidas por agua y alimentos en Castilla y León, llegaron a 32 en el año 2011, siendo 30 de origen alimentario y dos de origen hídrico. Estas infecciones afectaron a 373 personas, con un total de 26 ingresos hospitalarios, según los datos que recoge el informe de brotes epidémicos del último año en la región. Los alimentos que más infecciones produjeron son los que contenían mayonesa o huevo. Un microorganismo muy frecuente en esta época estival y que se encuentra en estos productos alimenticios es la Salmonella. Durante el pasado año hubo 9 brotes, afectando a 35 castellano y leoneses, de los cuales 18 fueron hospitalizados. Este tipo de infección, transmitidas por alimentos, tienen su origen en su incorrecta preparación y conservación en los hogares privados o en restaurantes y bares. Se puede prevenir siguiendo una serie de consejos como que las carnes, pescados y productos de repostería se mantengan en lugares refrigerados o congelados. También se deben rechazar los huevos que no estén etiquetados y los que no lleven fecha de consumo preferente. En bares, restaurantes o cafeterías, deberán evitar que los alimentos elaborados que precisen de refrigeración, se expongan a temperatura ambiente. En el hogar se aconseja mantener los alimentos ya cocinados, guardados herméticamente en el frigorífico hasta la próxima utilización. También es preferible que no se rompan los huevos en el borde de recipientes donde se vayan a batir, no separar las claras utilizando la cáscara, cuajar bien las tortillas y por último, cocinar suficientemente los mariscos que se hayan adquirido vivos.
En la conservación de los alimentos ya preparados hay que ser muy cuidadoso, ya que aquí radica en muchas ocasiones los brotes de salmonellosis. No hay que poner alimentos crudos con comida ya preparada y utilizar recipientes herméticos para guardar y mantener refrigerado el alimento elaborado. Si se llevan comida preparada en el hogar a excursiones, evitar dejarlos al calor del sol o en vehículos, y sí mantenerlos refrigerados en neveras portátiles. Hay que ser prudente, además, con no comer huevos crudos, carnes poco cocinadas, especialmente si son de ave, y no tomar leche sin haberla cocinado antes.
En Castilla y León se ha registrado una gran bajada en los últimos años en lo que a brotes de origen alimentario e hídrico se refiere. Así, en el 2010, se cuantificaron 787 afectados por estas enfermedades, mientras que en 2011 se redujeron a 373 afectados. Paradójicamente, siempre se ha creído que donde más probabilidades hay de infectarse por alguno de estos brotes, es en los bares o restaurantes, pero en el año 2011 se ha registrado que el mayor número de brotes se encuentran en los hogares privados, siendo 14 la cantidad.
Una infección muy típica de la época que afecta a las mujeres es la cistitis. La mitad de las castellano y leonesas han sufrido en alguna ocasión esta infección urinaria. La causante es la bacteria Escherichia coli y se aloja en el aparato reproductor femenino debido, entre otras cosas, al uso de bañadores mojados, aumento de las relaciones sexuales, el consumo de café, alcohol o bebidas carbonatadas. Por eso se recomiendan pautas de higiene, como la ingesta de litro y medio de agua al día, el vaciado de la vejiga tras el acto sexual y una higiene adecuada de la zona, además de la toma de cranberry o arándano rojo americano, el cual reduce el riesgo de infección y actúa como antibiótico natural una vez que la mujer se vea afectada por la cistitis. Según expertos de «El Libro Blanco sobre Cranberry» avalado por la Sociedad Iberoamericana de Neurología y Uroginecología y la Sociedad Española de Farmacia comunitaria, se recomienda tomar este fruto rojo «30 días seguidos para conseguir que la E.coli no vuelva a repoblar el tracto urinario».
La deshidratación es una de las causas más frecuentes de hospitalización en persona mayores de 65 años, por eso, según El Periódico de la Farmacia, se recomienda aumentar la ingesta de líquido en medio litro, no solo de agua, sino también zumos, caldos, preparados licuados de verduras, frutas, granizados, helados o gelatinas.
Los niños en esta época estival, pueden sufrir trastornos como quemaduras, picaduras, diarreas, caídas, o enfermedades crónicas como la dermatitis atópica. El consejo que recomienda El Periódico de la Farmacia es tener un «botiquín homeopático», es decir, tener siempre medicamentos homeopáticos que ayuden a sacar el máximo partido a las vacaciones, aunque se produzcan pequeños contratiempos con los infantes.
Otra de las dolencias típicas del verano son los resfriados, provocados por fuertes cambios de temperatura o por el uso del aire acondicionado en elevada potencia. Guardar el tiempo de digestión necesario antes de meterse en la piscina o en el mar, evitar estar en la calle en las horas más calurosas del día, beber abundante agua y protegernos de los rayos ultravioleta con crema protectorason, también, algunos de los consejos a tener en cuenta para disfrutar de un buen verano.






