Se escapó de la concentración de Brasil para pasar reconocimiento médico con el club inglés. A Menezes le enfadó. El jugador se niega a hablar de ello
Tiene veinte años y una cabeza de treinta. Es la nueva estrella de Brasil. Venía a los Juegos como suplente, con el objetivo de aprender, y se ha catapultado como la revelación del torneo. Llegó para adquirir experiencia y sentó en el banquillo a Lucas Moura.
Sus goles y su entendimiento con Neymar han sido decisivos para hacerse con un puesto en el once de Menezes. Se llama Óscar dos Santos Emboaba Junior, nació en la ciudad de Americana el 9 de septiembre de 1991 y el Chelsea le había echado el ojo desde que tenía 18.
El centrocampista llegó a Londres para disputar los Juegos y hace dos semanas se fugó de la concentración de Brasil para pasar reconocimiento médico con el Chelsea. Menudo jaleo. Dice Óscar que fue un error de juventud, generado por la presión de sus apoderados. No es cierto. Es joven pero no tonto. Sabía muy bien lo que hacía. Marcharse del hotel de concentración para solventar un fin diferente al de ganar el oro es una falta grave en cualquier equipo. Lo sabe hasta el tonto de cualquier plantilla. Lo cierto es que el Internacional de Porto Alegre quería firmar los 32 millones del traspaso inmediatamente y el jugador cumplió con la presión de Giovanni Luigi, presidente de su club.
ABC habló con Óscar para conseguir una explicación propia y se negó a entrar en polémica. Asegura que Menezes lo sabía. Afirma que la selección se lo permitió si mantenía la noticia en secreto. Menezes no estaba precisamente feliz. Ahora surgió el rumor de que Lucas Moura había pasado control médico por el Manchester United y la Confederación Brasileña de Fútbol lo negó oficialmente. Lucas está a punto de firmar por el París Saint Germain.
El caso es que Óscar relató a este periódico todas sus vivencias en estos Jugos y no dio un dato de su tocata y fuga. Lo que es seguro es que jugará al lado de Mata y Romeu en el conjunto de Abramovich. Tampoco quería hablar de sus futuros compañeros. Le han prohibido mencionar cualquier aspecto relativo a su próximo equipo. Únicamente puede referirse a Brasil. Hay castigo interno. Posiblemente multa. Porque Thiago Silva sí expuso sin problema que se alegra de que Lucas Moura pueda ser colega suyo en el PSG. Brasil siempre vive en el escándalo. Y así y todo gana. Están acostumbrados.




