Fracaso en Seúl 1988 a los pies de Romario, cuando solo consiguió la plata. Y decepcionó en Atlanta 96 con Rivaldo, Ronaldo, Roberto Carlos, Bebeto y Aldair, al perder en semifinales con Nigeria, que se proclamó posteriormente campeona. Ahora, la Brasil de Neymar, Thiago, Marcelo y el goleador Damiao se cita con el maleficio olímpico. Persigue el primer oro de su historia. Marcelo espera que esta vez el gafe desaparezca. Venció Brasil a Corea del Sur por 0-3, en Old Trafford y ante setenta mil espectadores embriagados de samba en las gradas. La favorita se medirá a México en la lucha por el máximo metal. El país centroamericano nunca ha conseguido una medalla en unos Juegos. Es un partido que hará leyenda. Wembley será la sede, el sábado, a las 16,30, hora española.
Neymar dirigió la goleada ante los coreanos. Es un resultado engañoso. Rómulo marcó el primer gol y el conjunto asiático pudo empatar si el colegiado checo, Kralovec, hubiera señalado el claro penalti que Sandro cometió sobre Hyunsung, al que derribó sin remilgos. Silbidos en las gradas al árbitro. El público observa ayudas a la favorita. Dos expulsados ante Honduras y una pena máxima frente a Corea del Sur.
Esa creencia no impide que los aficionados de todos los países dsifruten con la fiesta de samba en las tribunas. A favor de marcador, Neymar ya arrolló. Y toda Brasil bailó samba en el césped. Damiao aseguró la victoria al remachar una jugada de Marcelo. El mismo goleador firmó el 0-3 en otro toque de "killer".
Corea solo se defendía. No podía hacer más. Su única oportunidad se la quitó el colegiado. Los brasileños festejaron su nueva cita con la leyenda. México también ha llamado a esa puerta. Será una final inolvidable en el palmarés. Una lo engrandecerá. Otra lo recordará para siempre.




