Cataluña

Cataluña / punto de fuga

La fracasada

Compartir

La Física abandonó las certezas de Newton, inmutables desde el siglo XVIII, para reemplazarlas por los principios de la relatividad especial

Día 06/08/2012 - 09.45h

¿Cómo podrían reaccionar un físico, un químico o un astrónomo tras acusar recibo de que la ciencia lúgubre, tan altiva, tan imponente, tan sofisticada, tan celebrada en los salones del poder, se rige por un ramillete de hipótesis deductivas establecidas hace más de doscientos treinta años? Premisas jamás comprobadas empíricamente, por cierto. Quizá darían en sonreir, y no les faltarían poderosas razones. Pero exactamente así es como están las cosas. La Química, la Física, la Biología, las disciplinas que reclaman algún rigor formal, han progresado saltando de un paradigma a otro a lo largo del tiempo. La Física abandonó las certezas de Newton, inmutables desde el siglo XVIII, para reemplazarlas por los principios de la relatividad especial.

Nuevos cimientos que más tarde habrían de ser orillados a favor de la teoría de la relatividad general. La misma que después se vería eclipsada en beneficio de la mecánica cuántica, antesala a su vez de la teoría de las supercuerdas. Fundamento, ese, aún imperante hoy, a la espera de que también caiga enmendado por ulteriores avances.

Ocurre en todos los saberes que se dicen científicos. En todos excepto en la Economía. De ahí su insólita extravagancia. ¿Dónde encontrar otro conocimiento con pretensiones de respetabilidad que, en el año 2012, mantenga idénticos postulados básicos que en 1776? Copérnico o Kepler, por ejemplo, no reconocerían nada de la Astronomía contemporánea. Nadade nada. Sin embargo, el reverendo Adam Smith -o cualquier momia de la escuela psicológica austriaca- encontraría familiar el ambiente de un departamento universitario de Teoría Económica.

Tres siglos después, la profesión sigue hablando en su mismo lenguaje, con apenas leves cambios ornamentales, como el recurso a algún adorno matemático. ¿A qué extrañarse, pues, de que la ortodoxia académica fuese incapaz de prever la mayor crisis sistémica del capitalismo excepción hecha de la Gran Depresión de 1929? Y es que no solo asistimos a una catástrofe económica en toda regla. Acaso resulte aún mucho peor nuestra bancarrota intelectual.

  • Compartir

publicidad
Últimos vídeos

El Congreso rechaza declarar el 18 de julio como día...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.