En Vídeo
En imágenes
Ciertamente, al Sr. Draghi se le puede reprochar que haya ido más allá de lo que sería una matización de lo que dijo justo ocho días atrás
No sé qué me sorprendió más, si la rueda de prensa de don Mario Draghi o la esperanza posterior que los Sres. Monti y Rajoy dijeron que les infundió. O, quizá, más que la de ambos, sólo la del Sr. Rajoy, que el Sr. Monti, quizá por ser italiano también, supo leer más fácilmente en los gestos de su compatriota lo que se nos acababa de decir.
Ciertamente, al Sr. Draghi se le puede reprochar que haya ido más allá de lo que sería una matización de lo que dijo justo ocho días atrás, cuando nos dio a entender algo parecido a eso de que aquí estaba él y que, mientras estuviera él, no haría falta nadie más que él. Aunque ese reproche debería ir acompañado por otro a nosotros mismos, que nos dejamos llevar por algo más que un ápice de ingenuidad.
Al menos, nos ha dicho cuál es aquello que en el ejército llaman el conducto reglamentario, que no es sino el camino a seguir. Y ese conducto reglamentario es el de la solicitud de ayuda a los fondos europeos, que pondrán sus reglas para refinanciar. Dicen que el Gobierno no va a tomar vacaciones, lo que me sugiere dos consideraciones, a saber: la primera, que otros muchos tampoco las pueden hacer y, peor aún, los hay que las hacen sin quererlas hacer; la segunda, si quien las puede hacer no las hace y se recluye cual cartujo, quizá sea porque no haya respuesta a la pregunta que nos surge sin querer.
La pregunta es ¿y ahora, qué?



