«Un fenómeno del atletismo, como Bolt, tiene dos oportunidades más un relevo para sumar medallas. Si ya eres un deportista estratosférico como Carl Lewis, te puedes plantear el salto de longitud además de las pruebas de velocidad. Phelps, en cambio, dispone de hasta ocho oportunidades. La natación ofrece estas cosas», comenta Fermín Cacho, campeón de 1.500 metros en Barcelona 92 y medalla de plata en Atlanta 96. «Pero que nadie piense que lo que hace es sencillo. Plantear comparaciones probablemente nos llevaría a cometer una injusticia. Todo es opinable. Cada época y cada especialidad deportiva son muy diferentes».
A pesar de su extraordinaria cosecha de medallas en la historia de los Juegos, que le convierten en el deportista con más metales en la historia de esta competición, hay quien pone en duda que Michael Phelps sea el más grande atleta olímpico de todos los tiempos. Entre los escépticos se encuentra Sebastian Coe, responsable del comité organizador de Londres 2012 y doble campeón olímpico de 1.500 metros. «Desde mi punto de vista, no lo es, aunque cada persona tendrá una respuesta distinta. Yo apostaría por los ingleses Steve Redgrave y Daley Thompson», señaló Coe, que también citó al atleta estadounidense Jesse Owens y a la gimnasta rumana Nadia Comaneci entre sus favoritos.
La dificultad de la hazaña
El remero Steve Redgrave (que fue el penúltimo relevista de la antorcha olímpica en Londres) ganó cinco medallas de oro en cinco Juegos consecutivos, desde Los Ángeles 1984 hasta Sidney 2000. Daley Thompson fue campeón de decatlón en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984. Jesse Owens cimentó su leyenda en los Juegos de Berlín 1936, que pretendían engrandecer las glorias del nazismo; el atleta de raza negra se proclamó campeón en 100 metros, 200, 4x100 y salto de longitud, una hazaña que repetiría Carl Lewis en Los Ángeles casi medio siglo después.
El debate, más que en los números (los de Phelps son incontestables), estaría en la dificultad de la hazaña. Phelps practica una disciplina, la natación, con múltiples ramificaciones. Su talento está al servicio de un amplio abanico de estilos y distancias. Y, además, es estadounidense; es decir, está integrado en un equipo potentísimo que le ha ayudado a engordar su leyenda. Tres de las ocho medallas de oro que logró en Pekín 2008, cuando batió el récord de Mark Spitz, fueron en pruebas de relevos (4x100 libres, 4x200 libres y 4x100 estilos). ¿Es más difícil su logro que el de Carl Lewis (10 medallas olímpicas: 9 de oro y 1 de plata)? Emil Zatopek, la «locomotora humana», ganó las pruebas de 5.000 metros, 10.000 y maratón en Helsinki 1952. ¿No merece el atleta checo discutirle ese honor a Phelps? ¿Y qué decir del fondista finlandés Paavo Nurmi, ganador de nueve medallas de oro en tres Juegos consecutivos (Amberes 1920, París 1924 y Amsterdam 1928)?
«Los grandes nadadores suelen ser muy buenos en todos los estilos. Yo solo he tenido una ocasión de brillar en cada campeonato», comenta Isabel Fernández, la yudoca más laureada de nuestra historia, propietaria de la triple corona (campeona olímpica, mundial y europea), algo de los que muy pocos pueden presumir. Ha participado en cuatro Juegos Olímpicos y tenía Londres 2012 en su punto de mira, pero no logró la calificación en el Europeo celebrado en Cheliabinsk (Rusia) en abril pasado.
«No falla»
«Cuando pierdes un combate, adiós. No hay un combate posterior en otra categoría. Necesitaría haber participado en ocho Juegos para tratar de lograr los ocho oros que Phelps consiguió en Pekín», bromea. «La diferencia entre el nadador norteamericano y los demás es que él aprovecha casi todas las oportunidades. No suele fallar. Tiene muchísimo mérito disputar dos finales en el intervalo de una hora y lograr medalla». Isabel también valora la dificultad de otros deportes que ofrecen diferentes apuestas a quienes lo practican, como la gimnasia, donde cada modalidad es muy diferente. En Barcelona 92, el gimnasta bielorruso Vitaly Scherbo se colgó seis oros.
El mallorquín Joan Llaneras, el deportista español con mejor palmarés olímpico (dos medallas de oro y dos de plata en diferentes pruebas de ciclismo en pista en tres Juegos), cree que «los números cantan, no hay vuelta de hoja. Otra cosa es el valor que se le quiera adjudicar a esos metales con respecto a los conseguidos por otros atletas. Hay gente que solo puede participar en unos Juegos, o que solo lo hace en una modalidad y por eso no puede sumar tantas medallas. Para mí lo más complicado no es acaparar éxitos, sino alargar la trayectoria deportiva y mantenerse en la élite durante varios años. Por eso es tan bonito cuando logras subir al podio en diferentes citas olímpicas. Michael Phelps lo ha conseguido».



