Toros

Toros

Tercios de quites para el recuerdo

Tarde insólita en Huelva con un mano a mano entre Alejandro Talavante y El Juli

Día 05/08/2012 - 23.29h

Compartir

Pasados los acontecimientos históricos (como el «partido del siglo»), volvemos a la prosa cotidiana: nada más que una corrida de toros. ¡Nada menos! Una corrida con toros de una sola ganadería, que se sortean, por la mañana, para ver cuáles le tocan a cada diestro. Un mano a mano donde los toreros entran también a hacer quites, en el toro de su compañero y rival: algo hoy, por desgracia, tan insólito que enloquece al público onubense.

Pero esta «normalidad» encierra varias incógnitas. 1/ Los toros de Núñez del Cuvillo, favoritos de todos (incluído José Tomás, en exclusiva, un tiempo) han fracasado la semana pasada en Santander y Valencia (ayer mismo, aquí, el de Morante). ¿Es un bache ocasional o más profundo? 2/ Por la lesión de Manzanares, le sustituye Alejandro Talavante: ¿logrará hacerlo olvidar? 3/ El Juli, en Huelva, compite con Talavante pero también, a distancia, con José Tomás: ¿Despertará la misma pasión? ¿Se advertirá en algo su gesto de ayudar económicamente a los jóvenes para que puedan ir a los toros?... Como se ve, no le faltan picantes al guiso.

En la canoa que conduce plácidamente desde Huelva a Punta Umbría, esta mañana, he disfrutado del aire que viene de las marismas del Odiel y el Tinto: el mismo aire que respiraron Juan Ramón Jiménez y, siglos antes, los míticos navegantes... Creo que esta brisa de la ría, que tanto nos agrada a los que venimos de la meseta, les ha sentado de maravilla al Juli y a Talavante. Los dos dan, a los onubenses, una tarde redonda, feliz; sobre todo, por la resurrección de los tercios de quites y por compartir banderillas.

Recibe El Juli con delantales muy ceñidos al primero, que pone en apuros a los banderilleros y embiste rebrincado, con genio. Pero Julián saca también su genio, además de su técnica, para poderle. Faena de mérito, emocionante, aguantando continuas coladas, con responsabilidad de figura. Estocada contundente: una oreja pero merecía dos.

Quita El Juli por barrocos faroles al tercero... Replica Talavante con el capote a la espalda. Duplica Julián por zapopinas que levantan clamores y palmas por bulerías. (Una de las cosas que echamos de menos el viernes)... ¡Sorpresa! Toma los palos El Juli (lo que hace años no hacía) y se los da a su compañero. Julián cuartea perfectamente ; Talavante sorprende al quebrar en tablas. Las palmas echan humo. Brinda al público, le da mucho espacio, vacía por completo las embestidas, mientras suena el himno de Huelva. Faena de torero mandón. El toro, desfondado, se refugia en tablas. Allí lo mata, trasero, con salto: dos orejas. Sorprendentemente, le dan la vuelta al ruedo a un toro sólo por su bella muerte.

Cuida al quinto, justo de fuerzas. Devuelve el brindis El Juli a su compañero. Exprime Julián a un toro muy apagado, se pega un arrimón de aúpa. Otra estocada hasta la mano y otra bella muerte ponen en sus manos una oreja más, la cuarta suya, esta tarde.

Aunque el segundo no se emplea en el capote ni en el caballo, Talavante no le duda, con la muleta: con su estilo vertical, valiente, lo va metiendo en el canasto. Al final, logra una gran serie de naturales, corriendo bien la mano, y concluye metiéndose entre los pitones. El toro, sin clase, «se ha dejado»; el diestro ha estado por encima. Media defectuosa pero de efecto fulminante: oreja.

El esplendor del toreo con capote

Quita por delantales en el cuarto y replica El Juli por chicuelinas. Brinda Alejandro a Julián: alterna estatuarios con cambiados, en un comienzo eléctrico; intercala adornos mejicanos que sorprenden; logra largos naturales... Faena variada, con fantasía. Estocada desprendida: dos orejas.

El último es el más chico, con ochenta kilos menos que el cuarto, por ejemplo. En un arreón se lleva por delante al sobresaliente, Fernández Pineda, que pasa a la enfermería, con un golpe en la rodilla. Intenta Talavante unas peculiares zapopinas. Brinda al público. Le da espacio, corre bien la mano, improvisa, hace alardes de valor. Pero pierde la oreja porque la espada queda trasera y caída.

No es lo más importante el número de trofeos. No olvidarán en Huelva esta tarde, tan completa; sobre todo, por unas banderillas insólitas y unos tercios de quites para el recuerdo. ¿Por qué no aprenden los demás y recuperamos ese bellísísimo tercio? ¡Qué hermoso es el toreo con el capote! Los lances de Morante, el viernes, y la vibrante competencia en quites, esta tarde, lo demuestran de sobra. ¿Servirá para algo?

  • Compartir

publicidad

Sigue ABC.es en...

Llega al Prado la exposición procedente de la colección del British Museum
    Lo último...

    Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.