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Son la administración básica más próxima al ciudadano, pero en algunos casos, apenas existen empadronados a los que proteger y por los que velar. En Galicia, un total de veinte municipios no sobrepasan los mil habitantes, cifras por las que en muchos otros lugares de España se hablaría de pueblos y no de ayuntamientos. Pero los problemas de acceso, comunicación y las dificultades orográficas propias de la Comunidad gallega hicieron posible que estos lugares -que antaño contaban con más población pero que hoy apenas rondan los 200 o 500 habitantes- se convirtieran en municipios.
Aunque las cifras de empadronamiento de esta veintena de ayuntamientos han decrecido en los últimos años, estos concellos se mantienen a la expectativa de un futuro incierto, que puede pasar por la desaparición definitiva o por la fusión municipal. Una unión que ya tiene un espejo en el que mirarse, toda vez que los coruñeses de Oza y Cesuras aprueben su fusión en el pleno citado para el 17 de agosto.
Veinte municipios repartidos entre Orense -que encabeza la lista de dispersión poblacional en Galicia con 15 ayuntamientos con menos del millar de habitantes-, Lugo (con cuatro) y el concello pontevedrés de Mondariz-Balneario, con un total de 730 empadronados. Los orensanos engrosan este catálogo con Beade, Chandrexa de Queixa, Gomesende, Larouco, Lobeira, Montederramo, Parada de Sil, Pontedeva, Punxín, Quintela de Leirado, San Xoán de Río, A Teixeira, Vilar de Santos, Vilariño de Conso y Xunqueira de Espadanedo. Todos ellos tan solo representan a 11.084 habitantes, y aún así, constan de veinte centros de salud.
Si se estima la proporción entre habitantes y ambulatorios registrados en dichas zonas, cada centro médico atendería a un total de 738 habitantes, un número similar a los que recibirían cuidado en Mondariz-Balenario. Y en Lugo, los parámetros distan mucho de mejorar. Muras, Negueira de Muñiz -el municipio menos ocupado de la región gallega con tan solo 224 habitantes-, Ribeira de Piquín y Triacastela son los cuatro ayuntamientos lucenses que cuentan menos de 1.000 empadronados. No llegan a los 2.500 habitantes entre los cuatro y con el mismo número de ambulatorios en cada concello, en este caso cada centro de salud ofrecería servicio a apenas 600 personas.
Pero si se suman los habitantes de estos veinte entes municipales -14.248 personas en total- y sus respectivos ambulatorios, los números hablan de que por cada 700 ciudadanos existiría un centro médico. Una cifra que ni tan siquiera alcanza la ciudad más poblada de la Comunidad gallega. Vigo, con 297.241 empadronados posee 16 ambulatorios, donde cada uno de ellos ofrece asistencia a más de 18.500 vigueses. Un dato que se aleja de los 700 que cubre cada centro médico de estos municipios dispersos geográficamente.
Pero esta dispersión no debe convertirse en un contratiempo para la fusión. El presidente de la Diputación de La Coruña, Diego Calvo -que firmó ayer varios protocolos para finalizar obras en Oza y Cesuras por valor de 675.000 euros-, aprovechó la ocasión para poner en alza la unión municipal, para la cual tomó como ejemplo a los dos ayuntamientos inmersos en este proceso. «Hay que estar con estos dos alcaldes, que serán ejemplo para muchos otros», remarcó, a la vez que avisó: «Desde el principio dijimos que apoyaríamos a aquellos municipios que sean valientes». Quizás un guiño para que los concellos disgregados por la Comunidad den un paso hacia delante.
Revisar el mapa territorial
«No es racional que existan municipios con menos de 50 habitantes» en España. Así de rotundo se mostraba también ayer el consejero mayor el Consejo de Cuentas tras entregar la memoria de actividades a la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo. Luciano Fariña, que defendió la agrupación de ayuntamientos, instó a la Xunta a realizar una «reflexión seria» para modificar el mapa territorial, una revisión que de darse, «tendría más ventajas que inconvenientes», sostuvo.
«Hay municipios en los que la relación existente entre ingresos por transferencia y tributos es del 300%. Es como si nosotros tuviéramos una tía rica que nos estuviera dando siempre dinero», sentenció.






