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Cuando un foráneo ve la indignante cantidad (más de 6.300 millones de pesetas) puede pensar que «La Gala» la dirige Danny Boyle o que los guiones de «La Revoltosa» los redacta Steven Spielberg
EN estos días azules de agosto el país solía aflojar en intensidad laboral para tomar unas merecidas vacaciones. Hoy apenas se nota la diferencia entre periodo vacacional y laboral porque el desempleo sigue pulverizando récords. Lo que es un clamor popular para equilibrar la situación desde la mesura, el honor y la capacidad de gobernanza, no llega a ser sino un rumor lejano para los próceres de la patria tricontinental ebrios de gozo en las mieles del dinero público.
Decía un nacionalsocialista de pro, Joseph Goebbels, que una mentira repetida mil veces se transforma en una realidad. En nuestras islas Canarias, el gobierno formado entre nacionalistas y socialistas tiene claro que la propaganda necesita el dinero público para llegar a todos los rincones de la madre patria. Para crear la realidad necesitan su SOMA particular en forma de Radio Televisión Canaria. La de ellos.
Después de varios intentos fallidos, el Consejo de RTVC aprueba incrementar en más de un millón de euros el presupuesto para el año 2013, ascendiendo la broma/atraco a más de 38 millones de euros. Menos mal que en el cierre de la Carta del Director General de la RTVC (disponible en la sección Corporativa de su web), mantiene: «Nuestro compromiso es dar cada día más con menos, más servicio público con el menor consumo de recursos. Así es la nueva Radio Televisión Canaria, hecha en Canarias». Nos quedamos más tranquilos al leer eso, porque nos mean y no nos enteramos.
Cuando un foráneo ve la indignante cantidad (más de 6.300 millones de pesetas) puede pensar que los informativos los dirige personalmente Rupert Murdoch; «La Gala» la dirige Danny Boyle o que los guiones de «La Revoltosa» los redacta Steven Spielberg tumbado en cualquier playa de nuestra geografía no ocupada por zona portuaria. Desgraciadamente esta orgía de dinero tampoco fomenta la industria audiovisual canaria, abocada a su desaparición. A las pruebas de desaparición de las mismas nos remitimos.
Suponemos que a los mandos de tal Titanic se encuentra un nutrido equipo experto en gestión de medios, con formación adecuada en foros internacionales y con un intachable sentido de la neutralidad y objetividad. Qué menos que contar con ellos para radiotelevisar al mundo las virtudes de nuestra tierra (única) a golpe de timple y reggaeton.
A la poltrona tampoco llegan los gritos de indignación del sufrido pueblo por los despidos de más de 20 profesionales de la casa por reajustes económicos; ni por el cierre del 2 (que seguirá pagando por emitir en negro); ni porque su Director apele a la Ley de Protección de Datos para evitar dar el sueldo de los directivos del ente; ni los gritos por tantas y tantas felonías veladas de esta impostura llamada RTVC.
Manual básico de hipocresía y cinismo aplicado a territorios tricontinentales por una casta despótica, falta de honor y dignidad. Mientras, los babilonios patrios siguen soñando con felices tiempos pretéritos o con improbables milagros futuros. Mientras duermen, en el presente se sigue engordando el negocio de la casta. Huelga decir que cualquier otro escenario que atente contra sus prebendas será improbable, no se retransmitirá. Pero eso sí, circo anestesiante lo podrá ver cómodamente en su sofá (si todavía puede pagar la electricidad y dispone de televisor). Sin pan y con circo pagado por los contribuyentes.
Buenos días, y por si no volvemos a vernos: buenos días, buenas tardes y buenas noches.



