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Carmen y Belén, Belén y Carmen. Las dos hijas del reconocido matador de toros Antonio Ordóñez y de Carmen González, hermana de otro grande del toreo, Luis Miguel Dominguín, fallecieron a una temprana edad tras una vida intensa.
Carmen tenía 49 años cuando fue encontrada muerta en la bañera de su casa en Madrid y Belén se ha ido este viernes, a los 56 años, tras una larga enfermedad.
Desde que nacieron, su presencia en los medios fue constante. Primero por ser hijas, nietas y sobrinas de dos sagas muy importantes del toreo en España y después por sus azarosas vidas. Ambas tuvieron como primer marido a un torero: Carmen a Francisco Rivera «Paquirri» y Belén a Juan Carlos Beca Belmonte, de los que terminaron separándose.
Las tragedias en la vida de Belén se han sucedido. Francisco Ruiz Wanger, padre de su única hija, Belén, y gran amor de su vida, según contaba en su libro de memorias «Recuerdos», falleció de cáncer en 1985. Un año antes, en 1984, había muerto su madre, a la que adoraban, y en 1998 se fue su padre, el gran Antonio Ordóñez. Pero el golpe más duro, como ha reconocido en multitud de ocasiones, fue la muerte de su hermana Carmina en 2004, a los 49 años de edad.
Desde ese momento, Belén se volcó en sus tres sobrinos, Francisco y Cayetano Rivera, y Julián Contreras, nacido del matrimonio de Carmina con el cantante del mismo nombre.
Belén reconoció haber sufrido malos tratos por parte de su segundo marido, un torero ecuatoriano. Por su parte, Carmen, también denunció en su día a su tercer marido, Ernesto Neyra por la misma razón, aunque finalmente fue declarado inocente.
No fueron los únicos momentos amargos de la menor de los Ordoñez. Se enfrentó a un cáncer linfático que superó, pero, en los últimos años, arrastraba un enfisema pulmonar que la obligó a ingresar en el hospital en varias ocasiones, y que finalmente ha acabado con su vida.









