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El convenio para la publicidad turística de la ciudad en las marquesinas de París y Londres data del año 2007
«Escucho mucho a la Xunta hablar de sus campañas de promoción de Vigo pero las vemos poco». Con esta frase el alcalde de Vigo, Abel Caballero exaltaba la iniciativa municipal con la que el Concello, en sus propias palabras, «empapelará Londres y París con el objetivo de captar turistas». Lo hacía con una clara intención de compararse con otras actuaciones como las llevadas a cabo por el Gobierno gallego en los simbólicos taxis londinenses con la marca Galicia.
Mala jugada del regidor olívico. La estrategia de descredito contra el Ejecutivo de Núñez Feijóo en esta ocasión tiene corto recorrido. No es la primera vez que el munícipe socialista se atribuye un proyecto ajeno sin que le tiemblen las manos, pero quizás en esta ocasión no midió la repercusión que podrían tener sus palabras.
La promoción anunciada por parte de la Concejalía de Turismo y que consta de 500 carteles, vallas publicitarias que se instalarán en el mobiliario urbano de las ciudades de París y Londres a partir del próximo 8 de agosto, se enmarca dentro del contrato de instalación y explotación de marquesinas y paradas de autobús adjudicado en el año 2007 por un gobierno municipal del Partido Popular.
El contrato firmado por el actual presidente del PP en Vigo, José Manuel Figueroa, por aquel entonces teniente de alcalde, contempla entre las propuestas adicionales de la concesionaria, la gala J.C.Decaux, la realización de 20 campañas de promoción internacional de la ciudad.
20 años de vigencia
Un acuerdo a 20 años con la multinacional que en su momento el PSOE, en la oposición, llegó a calificar de «traje a medida» y «concurso amañado», lo que le llevó a emitir un voto negativo en el pleno sobre el mismo proyecto del que hoy alardea su máximo representante, el ponteareano Abel Caballero. La promoción internacional de la ciudad, vigente por contrato, consta de un circuito compuesto por 500 soportes publicitarios en Europa, con períodos de campaña de 14 días para los carteles de gran formato y de 7 días en los soportes informativos en la vía pública. Extremo que coincide con el anunciado como novedoso por el primer edil.
Aquel concurso, denostado por los socialistas vigueses, permitió desde su implantación que el Concello multiplicase casi por 15 el canon que recibía de la concesionaria por la explotación publicitaria. De menos de 200 marquesinas se pasó a casi 700, sin contar con la instalación paralela de paneles electrónicos informativos por la ciudad, que además, atendiendo a los términos del acuerdo, al término del contrato serán propiedad del Ayuntamiento.




