Una de las anécdota que quedará de estos Juegos de Londres será sin duda el enfado que movió a Shin A Lam, tiradora coreana, a permanecer en la pista durante mas de una hora tras considerar injusto el veredicto de los jueces.
La coreana, participante en la modalidad de espada de esgrima, consideró que el cronómetro se quedó parado en el último segundo, lo que permitió a su contrincante en semifinales, Britta Heidemann, un último y definitivo ataque.
La reacción fue la misma que la de un niño cuando no obtiene lo que quiere. La coreana, de 26 años, comenzó a llorar desconsoladamente y se sentó en el centro de la pista, sin que nadie pudiera remediarlo, durante más de una hora.
Pero de nada sirvió ni este berrinche ni las airadas quejas de su entrenador. Shin a Lam se quedó fuera de la final de los Juegos.





