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En París es como si fueran parques rebosantes de paz, en Estados Unidos, muchos se han convertido en el espacio elegido para celebrar enlaces, sesiones fotográficas o grabaciones de series y películas. Si no fuera porque estos eventos comparten protagonismo con tumbas, podríamos estar hablando un lugar cualquiera pero no, hablamos de los cementerios.
Basta visitar uno de los más famosos del mundo, el de Père-Lachaise, para darse cuenta de que no siempre simbolizan miedo, rechazo o un espacio al que acudir para rendir homenaje a los que ya no están. Es más, se trata de uno de los puntos más turísticos de París y parada obligada en la que poder visitar, entre otras, las tumbas de Jim Morrison, Oscar Wilde o Edith Piaf.
«Se invita a la gente a entrar sin los temores habituales»
Griswold no es el único que piensa así, Stella McCartney presentaba este mes de julio su colección «resort» en una fiesta celebrada en el cementerio Marble, del siglo XIX. Conocido también como el cementerio de mármol, está situado en un terreno de Maniatan y es el cementerio público no-sectario más antiguo de Nueva York.
Precisamente este lugar, según informa el diario «The New York Times» ha sido el lugar elegido para celebrar cuatro bodas, una sesión fotográfica de la revista «Vogue», fiestas de cumpleaños y se ha convertido en estudio para las grabaciones de películas y series de televisión.
«Fue genial, fue simplemente perfecto. De hecho, muchos de nuestros amigos creyeron que se trataba de una opción más que adecuada para nosotros porque saben cómo es nuestro sentido del humor», explica a «The New York Times» Justine Delaney, que se casó en este cementerio el 6 de julio bajo la atenta mirada de 150 invitados.
Según explican los propietarios y encargados de este lugar, muchos de ellos descendientes de gente que está enterrada en él, con el dinero que se recauda se pueden llevar a cabo las costosas reparaciones que requiere. El objetivo es, según explica Carolin S. Dubois, que el cementerio «se pague por sí mismo». «Esto se ha transformado en un negocio. El coste de una boda es de unos 2.500 dólares», añade.










