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La semana pasada tenían que haber salido a la luz las imágenes de la boda de la modelo Marisa Jara con su novio, Vittorio Manuel. El enlace, que se guardó en el más absoluto secreto dado que había una exclusiva con una revista, fue hasta desmentido por la propia Marisa, quien apenas unos días antes aseguró que había retrasado la ceremonia por falta de tiempo y que querían celebrar el enlace seguramente en Italia y rodeados de sus familiares.
Pero finalmente fue en una finca de Toledo donde los novios se dieron el «sí, quiero». En la ceremonia, que fue civil, hubo grandes ausencias y muchas presencias de amigos de los contrayentes que previamente habían guardado bien el secreto para no levantar la atención de los medios.
Marisa, que está convencida que esta unión será la definitiva y así lo cuenta en una entrevista que saldrá el próximo domingo en «Hoy Corazón», lució diseños de Charo Ruiz, la misma que firmó el vestido nupcial de su primera boda con Chente Escribano. «Desde que la conocí me enamoraron sus vestidos. Confío plenamente en Charo y sé que cualquier cosa que me haga me va a encantar», decía Marisa días antes de su enlace.
Pero la sorpresa llegó hace días cuando ese reportaje no vio la luz. Es más que probable que sí lo haga este miércoles, si es que finalmente llegan a un acuerdo, dado que, según cercanos a la modelo, parece que el resultado de esa celebración no era el esperado y de ahí las conversaciones que han tenido estos días para ver cómo se soluciona.
Cambios
Lo cierto es que desde el primer momento la segunda boda de Marisa ha dado más de un quebradero de cabeza a sus protagonistas al cambiar de planes varias veces. En un principio se pensó hacer una boda en un crucero con el capitán del barco oficiando la ceremonia y con un reportaje gráfico de lo más original. Hubo una compañía de cruceros interesada en ese plan, que se descartó por un viaje al sur de Italia y que finalmente ha terminado en una finca toledana que se supone veremos algún día de estos.









