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China se ha convertido en foco de interés en todos los aspectos gracias a tener una economía bastante más saneada que gran parte de los países occidentales. Entre esos focos de atención se encuentra también la cultura, una de las primeras víctimas de los recortes, como consecuencia de la crisis.
Así, en el mundo de la música clásica, cantantes, directores de orquesta, gestores...hace tiempo que han decidido lanzarse a la conquista de Asia, realizando un camino inverso al que se producía décadas atrás, en la que los artistas y estudiantes asiáticos hacian las maletas para formarse o construir una carrera en Estados Unidos o en Centroeuropa. Ahora más que construir, la meta es conservar los altos cachés que durante años se han venido gestionando en Occidente.
Mientras eso sucede en Occidente, en Asia, cuando ya es un hecho que un alto porcentaje de alumnos de los prestigiosos centros de enseñanza occidentales proceden de China o Corea, y que son ellos los que ganan los concursos y copan las orquestas, se ha dado un paso hacia adelante suscribiendo un acuerdo con uno de las escuelas de música más prestigiosas del mundo, la Juilliard School of Music de Nueva York, para que abra una sede en China.
El pasado mes de junio, la escuela estadounidense cerró un acuerdo con la compañía financiera Tianjin Innovative (TIFI), la Comisión de Educación de Tianjin y el conservatorio de música de la ciudad chinapara abrir una sucursal en dicha localidad, situada a 120 kilómetros al sur de Pekín. El centro estará situado concretamente en el distrito financiero de Yujiapu, y será el primero que tenga la Juilliard fuera de Nueva York.
Fomentar las industrias culturales en China
Este acuerdo forma parte de un ambicioso plan para fomentar la cultura en el país asiático, plan que el presidente Hu Jintao ha calificado como «poder blando» y que no es otro que el de impulsar sus industrias culturales a través de una planificación que cumple ahora su quinto año. Para llevar esto adelante, el gobierno chino ha invertido 315 millones de dólares (256 millones de euros), que han sido depositados en un fondo nacional de las artes.
El acuerdo suscrito «reafirma su creencia compartida en los beneficios de la excelencia educativa y artística a largo plazo, y el papel fundamental en ese primer nivel que tienen las instituciones artísticas a la hora de contribuir al desarrollo de la vida cultural y cívica en las ciudades de la élite mundial», indica la institución en su página web. De momento se está trabajando en un estudio de viabilidad, supervisado por la Juilliard, en nombre de todas las partes. El plan de trabajo denitivo se dará a conocer en septiembre.
Es una realidad que el interés por la música clásica ha ido creciendo de manera vertiginosa en China. Mientras en Occidente el público que acude a los conciertos supera los 50 años de edad, en China la media oscila entre los 20 y los 30 años. «Estoy absolutamente convencido de que el mercado de la música clásica está en China. Ahora mismo tenemos una generación de jóvenes que está creciendo con la música clásica», afirma Wu Jiatong, cuya compañía, Wu Promoción, está especializada en arreglos musicales para las compañías extranjeras que girán por China. «El negocio ha crecido del 20% al 40% en un año debido a que los padres están invirtiendo en los gustos musicales de sus hijos», explica Wu en declaraciones a la revista Time World.
Mentes disciplinadas
Por otra parte, muchos padres chinos ven los beneficios que puede aportar la música clásica a la educación y a la formación de sus hijos, «que contribuye a formar mentes disciplinadas», indica Jindong Cai, un director de orquesta de origen chino que trabaja en la Universidad de Stanford y que es autor de Rapsodia en rojo, un análisis del crecimiento de la música clásica en China.
«Para tocar el violín o el piano tienes que practicar día tras día durante horas y horas. Esto le permite al estudiante adquirir una gran disciplina». Cai avisa, sin embargo, que los niños que tocan un instrumento no necesariamente se convierten en rendidos fans de la música clásica al crecer. «Tienes que amar la música. Si no te gusta la música, aunque su padre ponga a tocar a su hijo durante años, después pueden abandonarla e, incluso, dejar de asistir a los concierto».
Entre las ventajas que ofrecerá la nueva sede de la Juilliard en Tianjin se encuentra la de convertirse en el único punto de Asia donde se podrán realizar las audiciones para acceder a la escuela de Nueva York.







