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El nombre de Richard Schirmann seguramente sea desconocido para la mayoría de la gente, sin embargo, 100 años después, su «invento» sigue muy presente. En 2012, se cumple un siglo desde que este alemán abriese el primer albergue dedicado para el turismo juvenil. Fue en la localidad germana de Altena, en Westfalia.
Desde entonces, miles de jóvenes han viajado a lo largo del mundo de albergue en albergue, compartiendo experiencias, conociendo gente, e incluso aprendiendo idiomas. El alberguismo se ha convertido en una filosofía de viaje. No consiste solo en ir a uno de estos «hostels», incluye muchas otras cosas.
Lo que emepezó siendo una forma de conocer el medio natural, casi más incluido en el turismo rural, se ha acabado convirtiendo en una manera de turismo urbano, con instalaciones en el pleno centro de grandes ciudades.
Las cifras de este modo de viajar a nivel internacional son impactantes. Según Hosteling International, la asociación internacional de albergues, al año hay 38 millones de pernoctaciones, en sus más de 350000 camas, situadas en sus 4000 albergues a lo largo de 80 países.
La REAJ (Red Española de Albergues Juveniles) es la encargada en España desde el año 2000 de aglutinar a todos los albergues de nuestro país que cumplen los requisitos de Hostelling International, quien impone unas normas necesarias para las instalaciones juveniles.
Verónica López, presidenta de la REAJ y Directora General de Juventud del Gobierno de Murcia, defiende que los albergues son algo más que una cama barata. «Tiene cultura, compartir, compañerismo, conocer gente, lugares, disfrutar de una manera diferente » defiende.
Clientela fiel
En esto coinciden tanto Víctor y María Paz (Madrid) como Daniel (Galicia), ambos fieles usuarios de estas instalaciones. «Muchos albergues suelen tener una sala común que se llena de gente en tu misma situación: joven, con el dinero justo pero con ganas de conocer y viajar» comenta el primero
Daniel ha recorrido Europa gracias a estos albergues y opina que «te permiten conocer los países desde otro punto de vista». Ambos destacan que el contacto con otros usuarios, así como con los propios recepciones, complementan a la perfección el viaje. «Se conoce gente que te da consejos del país donde estás que a lo mejor la última edición de una guía en papel no tiene todavía» comenta Víctor.
En cuanto a la comodidad, María Paz opina que aunque «es menos cómodo en algunos aspectos cuando buscas alojamiento siempre tienes la referencia de estos lugares que sabes que van a estar bien»
Sin lugar a dudas, los tres aconsejan el uso de estos alojamientos y coinciden con López a la hora de remarcar que es una experiencia más allá de una simple cama barata en una habitación compartida.
Alberguismo en España
Las aerolíneas baratas y los albergues juveniles van de la mano, se han convertido en el combo «low-cost» de los viajes, tanto en España como en el extranjero.
En nuestro país, se calcula que el número de pernoctaciones anuales rondan los 3.100.000, lo que demuestra la importancia que tienen los albergues españoles y la cantidad de visitas que reciben. España cuenta con 252 albergues dentro de la REAJ.
Barcelona es la ciudad con más alberguistas. No en vano, es la localidad española con más instalaciones, gestionadas en su caso por Xanacat, la asociación catalana de albergues. Y es que, la propia REAJ funciona como un consorcio que engloba a todas las asociaciones autonómicas de nuestro país.
Según un estudio realizado por el Instituto de Empresa (IE) en 2010 sobre el movimiento «alberguista», en cabeza por número de albergues se sitúan Cataluña (5,573 plazas), Andalucía (3,891) y Castilla- La Mancha (3162). Por el contrario, las comunidades con menos plazas son Extremadura, con solo 20 plazas, y Ceuta y Canarias que no cuentan con ninguna.
También para familias
Pero no es solamente un tipo de alojamiento para jóvenes, Verónica López destaca que cada vez más familias acuden también a la REAJ para pasar su vacaciones. Comenta que mientras el número de jóvenes que usan las instalaciones se ha estabilizado, «el de familias aumenta año tras año ya que cada vez se conoce mejor que los albergues son de calidad y puede entrar todo el mundo, no sólo los jóvenes».
En conclusión, el alberguismo llega a su centenario con más fuerza y más presencia que nunca. Se trata de un sector turístico en continuo crecimiento.







