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Forma parte de la artillería del PSOE hacer notar la no presencia pública de Mariano Rajoy para retratarle como un dirigente esquivo, alérgico a la transparencia y, en definitiva, como alguien que tiene algo que ocultar. En esta línea, los socialistas se han empleado en los últimos meses en contar una a una las ausencias del jefe del Ejecutivo en el Congreso, las veces que el PP ha evitado con su veto que Rajoy comparezca ante la Cámara y las ruedas de prensa que ofrece. Últimamente, se les ha colado hasta la insinuación de que el presidente del Gobierno se dedica a no hacer nada.
En contra de las pretensiones de los socialistas, Mariano Rajoy desarrollará esta semana que hace de puente entre julio y agosto una agenda de máxima intensidad, según la cual el hoy estará en Génova con todos los presidentes regionales del PP, el jueves recibirá a Mario Monti en Moncloa y el viernes presidirá el primer de los tres Consejos de Ministros previstos este mes.
Para que su estrategia no tenga un efecto búmerang, y el que sea acusado de huidizo sea el mismo Alfredo Pérez Rubalcaba, el PSOE ha decidido contraprogramar a Rajoy. Así, el mismo día que el presidente del Gobierno recibe a Monti, el jefe de la oposición estará en Roma reuniéndose con el Secretario Nacional del Partido Democrático de Italia, Pier Luigi Bersani. Luego, el lunes 6 se marchará a Berlín, donde se entrevistará con el líder del grupo parlamentario socialdemócrata alemán (SPD), Frank-Walter Steinmeier, al que ya visitó en junio.
Esto en el plano internacional, porque en el nacional, para empezar, el secretario general de los socialistas no tiene hoy lunes la acostumbrada reunión con su dirección en Ferraz.






