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Trabajos forzados por investigar la muerte de un disidente chino

Sin pasar por un tribunal, el activista Xiao Yong es condenado a 18 meses en un campo de reeducación por dudar del suicidio del disidente Li Wangyang, que apareció ahorcado en extrañas circunstancias

Día 24/07/2012 - 06.07h
Trabajos forzados por investigar la muerte de un disidente chino
reuters
Protestas en Tiananmen en 1989, por las que Li Wangyang pasó 22 años en la cárcel

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En China, dudar de una versión oficial se castiga, como mínimo, con una pena de trabajos forzados que ni siquiera es impuesta por un tribunal, sino por la propia Policía. Según informa la agencia France Presse, así le ocurrido a un disidente de la provincia central de Hunan, Xiao Yong, que ha sido condenado a 18 meses en un campo de reeducación mediante el trabajo.

La Policía justificó su internamiento por un oscuro incidente ocurrido años atrás con unas motocicletas, que según unas versiones fueron robadas y, a tenor de otras, vendidas sin declarar los ingresos. Aunque la Fiscalía no presentó cargos en su momento, la Policía ha encontrado ahora motivos para recluir al activista una temporada.

Y es que, en los últimos tiempos, Xiao Yong ha estado haciendo bastante ruido denunciando la sospechosa muerte de Li Wangyang, un disidente que se pasó 22 años en la cárcel tras las protestas de Tiananmen y que apareció colgado en extrañas circunstancias el pasado 6 de junio en un hospital de Shaoyang, también en la provincia de Hunan. Aunque las autoridades aseguran que fue un suicidio, las dudas sobre esta versión oficial han provocado manifestaciones en Hong Kong y diversas denuncias de los grupos defensores de los derechos humanos.

«No puedo decir que Xiao Yong haya sido condenado por el incidente de Li Wangyang, pero todo apunta a que ha sido así», explicó a France Presse el abogado Pang Kun, a quien la Policía le impidió el sábado reunirse con la familia del disidente para llevar el caso. «Sus parientes quieren contratarme, pero las autoridades les están presionando y tendremos que esperar a ver si se puede presentar una demanda después», aseguró el letrado.

En su opinión, la Policía había estado amenazando a Xiao Yong para que dejara de remover la muerte de Li Wangyang, quien apareció colgado en su habitación, con una soga atada al cuello y unida a una barra de la ventana. Sus familiares y allegados desconfían de esta versión oficial porque sus pies no estaban suspendidos en el aire, sino tocando el suelo.

Li Wangyang, que tenía ya 62 años, lideró en 1989 el movimiento democrático de Tiananmen, donde reclamó la creación de sindicatos independientes del Partido Comunista. El 9 de junio, cinco días después del aplastamiento militar de la revuelta en la céntrica plaza de Pekín, fue detenido y condenado a once años de trabajos forzados por «incitar a la rebelión y difundir propaganda contrarrevolucionaria». Tras su liberación en 2001, le cayeron otros diez años de cárcel por denunciar las palizas y abusos que había sufrido durante su confinamiento en el campo de trabajo, que le dejaron casi sordo, ciego e inválido. Tras recuperar su libertad hace un año, Xiao Yong no creía que se hubiera suicidado después de todo lo que había pasado en la cárcel.

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