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El Barcelona estrena la era de Tito Vilanova con la disputa, este martes, del primer partido de la pretemporada. El conjunto azulgrana, que lleva más de una semana trabajando, se desplaza hasta Hamburgo para enfrentarse al conjunto germano (18 horas) sin ninguna cara nueva y con la baja añadida a última hora de Leo Messi. El argentino sufrió una contusión en el gemelo de su pierna derecha en el entrenamiento de ayer y finalmente no acudirá a tierras alemanas con el resto de la expedición
Sirve de poco el duelo, todavía sin rodar el equipo, pero valdrá para descubrir el libreto de Vilanova, digno heredero del legado de Pep Guardiola. Después de cinco años compartiendo inquietudes, Vilanova se estrena en solitario y acepta que de aquí hasta no se sabe cuándo se le comparará continuamente. El entorno tardará en asumir que ya no está Guardiola.
El Barça, en esencia, no varía demasiado porque el fútbol de Vilanova lleva el sello de la casa. Pelota, posesión, toque y gol, sencilla la receta en apariencia, cien por cien Barcelona. Y todo con Messi, capítulo aparte porque el argentino, que participa desde el primer día en los entrenamientos para alegría del pueblo azulgrana, se mejora curso a curso y la lesión que le ha dejado fuera de este primer bolo de pretemporada no reviste gravedad.
De momento, no hay caras nuevas en el Barcelona porque Jordi Alba, el único fichaje, está con la selección olímpica en los Juegos de Londres. Sí se suman a la causa jugadores del filial y se espera que en los próximos compromisos amistosos participen Carles Puyol, David Villa y Andreu Fontás, los tres ultimando la puesta a punto después de sus lesiones. En el caso del capitán, que se perdió la Eurocopa para pasar por el quirófano, se ejercitó el lunes por primera vez junto al equipo.





