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Los lisiados entran cojos, en silla de ruedas o sobre muletas con una extremidad menos y salen caminando. Este milagro tiene poco de divino y mucho de humano. Se trata un prodigio tecnológico, barato y sencillo de producir. Es el pie de Jaipur, la prótesis de los pobres. El Bhagwan Mahavir Viklang Sahayata Samiti (BMVSS), la organización que fabrica y distribuye gratuitamente los pies de goma, ha devuelto la posibilidad de andar y trabajar a miles de personas con la distribución de 1,2 millones de prótesis.
Rohan camina en uno de los talleres del BMVSS. Le acaban de colocar una prótesis y comprueba su comodidad. Dos técnicos le observan y se preparan para hacer cambios en su ajuste. Un tractor aplastó a Rohan con apenas 13 años mientras jugaba en el campo. Perdió la pierna izquierda y la posibilidad de llevar una vida normal. Hoy el joven de 18 años, del estado del Punjab y aspirante a estudiante de Arte, se prepara para recibir su tercera prótesis. «Está en edad de crecimiento y las prótesis se le quedan pequeñas muy pronto», explica un técnico.
En un taller cercano varios hombres dan forma al caucho. El pie consta de tres partes diferentes de goma y una de madera que hace las veces de talón. Todo se recubre con una capa de goma color carne y se introduce en un molde en el horno a 250 grados. Después se unirá a una pierna artificial de PVC hecha a medida del paciente. El coste es de 23 euros, lejos de los miles de euros que cuesta una prótesis estadounidense o europea. Dura entre tres y cinco años.
Un médico y un artesano
El pie de Jaipur es un invento del trabajo del doctor Pramod Karan Sethi y el artesano Ram Chander de 1969. Sethi trabajaba con personas con problemas ortopédicos y Chandra enseñaba artesanía a personas enfermas de lepra. Al ver la mala calidad de las prótesis existentes y como ello lastraba la vida de los lisiados decidieron diseñar una pierna artificial de calidad, sencilla de fabricar y hecha con materiales locales. El pie debe su nombre a la ciudad del Rajastán donde se inventó y se produce hoy.
Tras muchas pruebas se decidieron por el caucho, un material barato, abundante, resistente al agua y que se ajustaba a la vida en la India rural. La prótesis acabaría con forma de pie y no de zapato, una ventaja para los campesinos que pasan largas horas en el campo bajo la lluvia o en plantaciones de arroz. Su flexibilidad permite además el uso de los retretes asiáticos, sin asiento, o la postura de cuclillas de descanso, tan india y asiática.
El mismo año que Sethi y Chandra inventaron su prótesis, un funcionario estatal sufrió un aparatoso accidente que le rompió la pierna en 43 sitios. Durante sus cinco meses de periplo por hospitales Devendra Raj Mehta quedó sorprendido por el gran número de indios cuya vida quedaba truncada por las amputaciones. Seis años más tarde fundaba el Hospital BMVSS de Jaipur con el objetivo de producir y distribuir gratuitamente el pie de Jaipur a los pobres que hubiesen perdido una extremidad. El centro recibe un quinto de sus ingresos del Gobierno y el resto de donaciones privadas y corporativas.
Si el primer año solo distribuyeron 59 prótesis, hoy colocan 20.000 al año, en su mayoría en la India, donde cuentan con 22 centros. En Pakistán tienen dos centros. Seis en Afganistán. También tienen presencia en Colombia y en varios países africanos. En Camboya se fabrica con el caucho de ruedas viejas; en Afganistán con los cartuchos gastados de artillería. Un ejemplo de cooperación sur-sur.
«Es una maravilla médica», afirma el doctor Mathur, jefe técnico del BMVSS. «La belleza del pie es que los pacientes pueden hacer una vida casi normal, volver al trabajo».
No ha sido patentado
Quizás la persona más famosa en usar el pie de Jaipur sea la bailarina Sudha Chandran, un ejemplo de superación personal. A los 16 años perdió el pie derecho en un accidente de tráfico. Acudió al doctor Sethi. En 1984 Chandran volvió a los escenarios con un pie de Jaipur y hoy es una popular estrella de televisión. Su historia ha sido llevada al cine, lo que dio a conocer la prótesis en todo el país.
El pie de Jaipur no está patentado.







