Galicia

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El arte de lo necesario

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Día 22/07/2012

La historia económica de la mayoría de los pueblos, también la nuestra, de Galicia y de España, es la crónica de un fracaso recurrente. Siglos y siglos de distintas economías de escasez y subsistencia, y muy escasos períodos de crecimiento económico estable y sostenido. Siempre nos han perdido las disputas por las ambiciones, la distribución particularista de lo producido y los egoísmos de clase económica, estatus social y condición geográfica.

En esta primera fase del siglo XXI se pensó que la Historia era ciencia anticuada, que todo se arreglaba a base de populismo en la sociedad y tecnocracia en el poder económico. Se perdió la memoria y se aparcaron las referencias; cuando en realidad estábamos volviendo a la picaresca, a nuestras más íntimas señas de identidad: el intentar vivir a costa de otros. Así llegamos a esta época dorada para vendedores de apariencias, de búsqueda de cabezas de turco a quienes crucificar, o de nacionalismos mentales que señalan al extranjero como gélido e implacable inquisidor a culpabilizar. Cualquier cosa salvo la mirada interna razonada y la búsqueda de alternativas perdurables.

Sin embargo es momento para la política pública, para el ágora común, nacional y autonómico. Sin trampas ni escapismos, recurriendo a lo que siempre ha caracterizado a nuestras etapas de progreso: el de entender las decisiones colectivas como el arte de lo necesario, requiera moderación o radicalidad. Porque seguimos siendo interesados e insolidarios, egoístas, grupales y particularistas; no unidades a formalizar por la mecánica de la microeconomía y la matemática de la macroeconomía. Nuestra naturaleza demostrada no cabe en precisas ecuaciones ni en regularidades cuantificadas, por muy meritorio que sea el intento de convertir el análisis económico en una ciencia natural, exacta, elegante y predecible. Pero insensible a la libertad humana de elegir la inconsciencia, la ignorancia y el interés organizado. Ya no podemos abandonarnos a las convenciones de las ilusiones refutadas.

Los gobiernos actúan y ensayan lo que podría funcionar hoy en esta España cainita y en esta Galicia lastrada por las carencias del pasado. Donde la historia solo ha validado el reformismo valiente, el cambio autocrítico y la suspensión de las ideologías orgullosamente proclamadas. Hoy toca mejorar la austeridad selectiva y la reorientación de los recursos hacia lo más productivo. Revisión de lo público y reinvención de lo privado; para adquirir confianza ante quienes nos han prestado cuantiosos fondos para sostener la que creímos una mágica prosperidad y de quienes seguimos dependiendo. Tenemos que hacerlo con rapidez y precisión, evitando los tics demagógicos habituales, recuperando las tradiciones regeneracionistas y superando los errores de la prodigalidad a costa de vecinos y extraños. Son tiempos de valentía para reconocernos y cambiarnos.

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