«Ahora que somos campeonas del mundo… ¿Podemos ya conocer a Justin Bieber? #noslomerecemos ¿Quién tiene contactos?», pidió Jordyn Wieber en Twitter el mismo día en el que el equipo femenino americano se proclamaba campeón del mundo de gimnasia artística en octubre de 2011. Tras una dramática final individual dos días después, Jordyn también logró el primer puesto mundial en el concurso completo. Había tenido un pequeño fallo en asimétricas y al terminar su ejercicio de suelo y haberse salido un pasito fuera del tapiz tenía asumido que sería segunda. Pero cuando apareció su nombre por encima del de Viktoria Komova en el luminoso con solo 0,03 puntos más, no pudo contener las lágrimas. «Y eso que yo no soy mucho de llorar», confesó. Todo el mundo daba por ganadora a la elegantísima rusa, pero Wieber demostró una vez más que en gimnasia nada es definitivo hasta que la última gimnasta en competir hace su salida en la última rotación. Había nacido una nueva estrella.
Con la «Wieber Fever» desatada en Estados Unidos, Jordyn vive en su casa con su familia e intenta mantener una vida relativamente normal. Acude al instituto dos horas al día entre los entrenamientos de mañana y de tarde y complementa sus estudios con un programa a través de Internet diseñado especialmente para deportistas de alto rendimiento. Le gusta mantener un grupo de amigos fuera de la gimnasia y, cuando puede, va a ver a su hermano jugar al fútbol americano con el equipo del instituto. Jordyn Wieber, nacida en DeWitt (Michigan) debutó con la tierna edad de dos años. Según sus padres, empezó «para canalizar toda esa energía». Ahora, con 16 años, es una las candidatas a reinar en los Juegos. Según los expertos, el secreto de Wieber es su determinación, su capacidad para aislarse del mundo y mantener el foco en la meta marcada.
Jordyn sabe que la última gimnasta que ha conseguido un oro olímpico tras proclamarse campeona del mundo el año anterior fue la ucraniana Lilia Podkopayeva en 1996. También sabe lo difícil que es en gimnasia mantenerse sana y a ese nivel en alta competición durante tanto tiempo. Pero ella va a por el oro olímpico con una motivación adicional: ¿Conseguirá con una medalla en Londres conocer por fin a Justin Bieber?



