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Estados Unidos avisa. Empieza a sonar la alarma por la peor sequía en 25 años que asola a más de 26 estados, en especial, los del medio oeste (Illinois, Indiana, Iowa, Kansas, Michigan, Minnesota, Nebraska, Ohio y Wisconsin). El secretario de Agricultura de EEUU, Tom Vilsack, anunciaba ayer tras reunirse con el presidente Barack Obama que esta falta de agua puede provocar una subida del precio de los alimentos a finales de 2012.
«No hay duda de que esta sequía está teniendo impacto en nuestros cultivos», declaró Vilsack al puntualizar que el 78% de la cosecha de maíz esté siendo afectada, así como el 77% de la producción de soja. Esto ha provocado que los precios de éstos productos se hayan disparado en la Bolsa. Por poner un ejemplo, el precio del maíz ha aumentado un 30% más en lo que va de mes con respecto a junio. En el caso del aceite, la subida se eleva hasta un 15%, y eso a pesar de que la ola de calor que atraviesan los estados más perjudicados despareció el pasado fin de semana, y todo apunta a que las temperaturas se suavicen en los próximos días. Los agricultores y ganaderos, hasta la propia Administración, esperan que esta disminución del calor se extienda a los mercados, ya que como afirmaba el propio Vilsack, la sequía proporciona «cierto grado de incertidumbre» a una economía en recuperación.
«No hay duda de que esta sequía está teniendo impacto en nuestros cultivos»
En este sentido, el propio secretario de Agricultura apuntaba que uno de cada doce empleos del país guarda relación con la agricultura y la ganadería. Este hecho ha desencadenado que el Gobierno declare el desastre en algunas zonas afectadas. Así, aquellos que lo soliciten pueden acceder a las ayudas ofrecidas por la Administración y mitigar, en la medida de lo posible, los daños derivados de la sequía.
Un infierno terrenal
Eso es lo que parecen estar viviendo los ciudadanos del medio oeste estadounidense. Y es que un informe del Centro Nacional de Combate a la Sequía señalaba que el 63% de las tierras cultivables del país sufren sequía entre moderada y extrema.
Por poner un ejemplo, en Norton (Kansas), el 28 de junio los termómetros subieron hasta 48 grados centígrados, y dos días antes en Willow (Nebraska), llegaron a alcanzar los 46 grados centígrados.
A pesar de todo aun hay esperanzas, puesto que el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos reveló que el país ya afrontó un desastre de esta magnitud en 1956, si bien es cierto que la situación económica en una y otra época eran bien distintas.











