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«El problema no es tanto del nivel de seguridad, siempre hay duda de si se podía haber hecho más. Pero demasiadas medidas de seguridad imposibilitan hacer el trabajo», ha declarado en ABC Punto Radio Iñaki Markiegi, presidente de Mundobat, la ONG en la que cooperaba Eric Gonyalons, liberado ayer en Mali junto a su compañera Ainhoa Fernández, después de que ambos fueran secuestrados hace 270 días -casi nueve meses- en el sur de Argelia.
«No queremos valorar si ha habido rescate o no»
«Llevamos 9 meses esperando esta noticia, pero sabemos que están bien. No hemos tenido oportunidad de hablar con Ainhoa, primero tienen que llegar a Burkina Faso, hay un proceso por el cual no hemos podido hablar con ella aún», contaba también Ignacio Sánchez, coordinador de proyectos de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Extremadura en la que cooperaba Ainhoa Fernández, quien no ha querido valorar «si ha habido rescate o no. Son todo especulaciones y lo que hacen es no beneficiar a nadie. Es simplemente hablar, realmente no conducen a nada».
Protocolos de seguridad
Ignacio Sánchez ha querido subrayar que todas estas organizaciones «tienen unos protocolos de seguridad, hay que cumplirlos y no somos nada flexibles con ello». A pesar de lo cual, hechos como este no quieren que sea un freno al trabajo solidario que realizan en los campamenteos de refugiados saharahuis. «Este año hemos aumentado el número de proyectos, si diéramos un paso atrás, estaríamos cediendo a lo que reivindicaba el secuestro, querían mermar a la población refugiada».
Según Markiegi, de Mundobat, «no hubiera habido secuestro si la comunidad internacional hubiera hecho valer los derechos de los Saharahuis acordados en Naciones Unidas. Ahí está la causa fundamental». «No solo los secuestradores han querido evitar la cooperación, también el gobierno de Marruecos, los recortes han hecho que las ayudas caigan drásticamente», añadió.
«Noticia definitiva»
«Esperamos poder dar la noticia definitiva de que han pisado tierra y vienen para acá», ha comentado Markiegi, que ha recomendado a las familias de las dos cooperantes aún secuestradas que tengan «paciencia y esperanza. Si están allí es por unos objetivos, eso nos ha dado fuerza a nosotros, pensar que estamos haciendo lo correcto».
«Es una gran alegría, todavía contenida, porque estamos a la espera de que lleguen a Burkina Faso, todo parece que marcha bien. La familia está muy contenta, pero todavía está con preocupación, han vivido mucha angustia y agradecen a todas las personas que han colaborado y los apoyos que nos han llegado», concluyó.










