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Ramón Numera Torres lleva 23 años siendo voluntario. Cada semana dedica más de cinco horas a visitar a personas mayores. Acude a centros de día, hospitales e incluso domicilios particulares. «Ellos -los mayores- necesitan hablar y alguien que los escuche».
Tras su testimonio hay una historia de soledad. Cuando tenía 45 años, Numera se lesionó la columna vertebral, estuvo en cama y se tuvo que jubilar por invalidez. «Sentirme solo cambió mi vida y ahora busco que las personas no se sientan solas», indica. Asegura que el contacto con estas personas es lo que más satisfacción le da. «Cuando pasó mi mano por sus caras y ellos la besan, es cuando siento la necesidad que ellos tienen de dar y recibir afecto».
Como Ramón hay millones de personas, que dedican parte de su tiempo a intentar sanar el dolor ajeno y llevarle una sonrisa a quien la necesita. Según la Plataforma del Voluntariado de España, en el país hay 4,3 millones de voluntarios, un 20% más que el último año.
Belén Molina Collado, tiene 26 años y 13 formando parte de Cruz Roja. Está en el área de formación y empleo. Imparte formación sobre primeros auxilios, socorro y cuidado a personas mayores. Pero lo que más satisfacción le da es pertenecer al Equipo de Respuesta Inmediata de Emergencias, pues es ahí donde puede servir mejor a la gente. «Cuando hay evacuaciones, habilitamos albergues, colocamos camas, proporcionamos comida, mantas, kits de limpieza...», explica.
Javier Prestel también colabora con personas con discapacidad. Es monitor en campamentos infantiles, donde organiza juegos para niños que padecen de autismo. Además, es parte del equipo que organiza competencias de ciclismo y ayuda a establecer que necesidades pueden tener los participantes. «Establezco si hay alguna persona que necesite algún tipo de bicicleta adaptada para poder participar», explica.
El paro los acercó al voluntariado
Lisa González, tiene 23 años y fue el desempleo lo que la motivó a ser voluntaria. Ahora, que consiguió un trabajo, dedica su tiempo libre a compartir con personas que tienen una discapacidad intelectual: «Recientemente fuimos a la feria del libro, pero también hemos ido al estadio, el cine, a distintos museos», afirma. Confiesa que lo que más la satisface es cuando ve que las personas con discapacidad, pueden ser más independientes. «Son capaces de comprar un billete de metro o una entrada al cine».
Beatriz López Rodríguez, también se hizo voluntaria debido al desempleo. Ella visita a niños en situación de riesgo. «Les ayudo a hacer los deberes y ellos te dan las gracias con una sonrisa o un abrazo», relata emocionada. Asegura que la situación familiar de estos niños es complicada por lo que es importante acompañarlos.
Presentan una guia
Luciano Poyato, presidente de la Plataforma, destacó, tras la presentación de la guía «Profundizar en el voluntariado los retos hasta 2020», que es importante «incorporar el voluntariado en todos los ciclos educativos, poner el tema en la agenda política y demostrar que la participación ciudadana merece la pena», entre otros aspectos.
Según esa plataforma, sólo el 17 % de la población ha realizado alguna actividad voluntaria el último año, el 31% ha sido voluntario en alguna ocasión y el 69% nunca lo ha sido. De estos últimos el 23% se lo ha planteado.





