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Condicionados por el Gobierno finlandés. Así están los miembros del equipo económico de Mariano Rajoy, con Luis de Guindos a la cabeza, negociando hasta la desesperación con sus socios europeos por lograr unas condiciones lo más favorables posibles para el préstamo de la ayuda a la banca española. Y todo a cambio de haber cedido soberanía financiera en favor del Banco Central Europeo (BCE). Una concesión recogida en el memorando de entendimiento («MOU», por sus siglas en inglés de Memorandum of Understanding) de la Unión Europea asociado a su vez a la ayuda al sistema financiero español.
Según ha podido saber este periódico, en principio, y a falta de lograr el definitivo «sí» de la ministra de Finanzas finesa, Jutta Urpilainen -que se ha destapado como el principal paladín de «la línea dura del euro-, el ministro español Luis de Guindos tiene ya prácticamente cerradas las condiciones del préstamo de hasta 100.000 millones de euros destinados a sanear la banca española: será un crédito a un tipo de intéres del 2,5%, con un plazo de amortización a 30 años, y un periodo de carencia de 10. Aunque el plazo de vida media del préstamo se calcula que estará en 12,5 años. Ahora bien, hasta el próximo viernes día 20. no se sabrá si definitivamente será de esta manera.
Unas buenísimas condiciones que han estado directamente ligadas a las 32 incluidas en el «MOU». Pero sobre todo ha dependido de una condición en concreto: Europa ha acordado restar competencias a De Guindos en lo que al sistema financiero se refiere para devolvérselas al Banco de España, que, no obstante, queda de facto bajo la supervisión y control del BCE de Mario Draghi. Luis María Linde, gobernador del Banco de España, tendrá que «reportar» asiduamente al presidente del Banco Central Europeo todo lo que se vaya haciendo y decidiendo en el sistema financiero español. Incluso aquello que se ponga en marcha pero no esté incluido en el memorando. Todo deberá ser consultado a la troika (Comisión Europea, BCE y Fondo Monetario Internacional).
«El tipo de interés va a ser muy reducido», afirmó Luis de Guindos a su llegada al Consejo de ministros europeos de Economía y Finanzas (Ecofin) que se celebró el pasado martes en Bruselas, y al ser preguntado por si se situará en torno al 3% ó 4% como se había calculado hasta ahora sostuvo que «incluso puede ser más bajo».
El ministro de Economía precisó también que el periodo de gracia del que disfrutará España antes de tener que pagar intereses por la ayuda rondará los 10 años, si bien el vencimiento de los préstamos tendrá una media de 12,5 años.
Imposiciones
De Guindos resaltaba además que «a España nadie le ha impuesto nada», que lo importante es que la banca española recibe 30.000 millones de euros «rápido y en buenas condiciones» y que el acuerdo para la banca «es muy bueno» y «sin compromisos adicionales». «Por un lado, vamos a tener un préstamo a un plazo larguísimo, con un periodo de gracia muy largo, con unos tipos de interés muy reducidos, que va a permitir sanear de una forma muy importante y muy profunda la banca española», subrayó. Esta ayuda europea «garantizará en última instancia la solvencia y las posibilidades de volver a conceder crédito en el sistema bancario español».
Mientras, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en un Pleno Extraordinario del Congreso de hace unos días había avanzado que el préstamo que va a recibir España de la Eurozona para sanear el sistema contará con un periodo de carencia de diez años, de lo que se deduce que no empezará a devolverse hasta que se cumpla dicho plazo. Asimismo anunciaba que el préstamo tendrá condiciones financieras y no macroeconómicas puesto que serán las entidades las que lo devuelvan. Algo que, finalmente, y tras anunciarse las 32 condiciones del memorando, no ha sido así.
En cualquier caso, varios miembros del Ejecutivo han reiterado en diferentes ocasiones que la ayuda contará con condiciones muy favorables para la banca, ya que dispondrá de un «buen» tipo de interés y un plazo «muy razonable» para pagar.
Esperando a Finlandia
En cualquier caso, falta el «sí» de Finlandia. Y es que los finlandeses, reunión tras reunión, desde la última cumbre del Eurogrupo, han alzado la voz con la propuesta de que España, como Estado soberano, debería avalar el primer tramo del rescate financiero a la banca española. Holanda, otro de los países más reticentes, había propuesta que el rescate de la banca española fuera tratado y debatido en el Parlamento holandés.














