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Está claro que la fiesta de los Sanfermines gira en torno al mundo del toro. No existirían si no tuvieran sus encierros cada mañana. Y la Feria del Toro es una de las más importantes del país.
Sin embargo, si algo predomina a lo largo de las 204 horas que duran estas fiestas es la música. ¿Qué sería de unas fiestas sin música? No es que sean 204 horas de música ininterrumpida, que lo son, sino que vayas por donde vayas, puedes ir conectando una música con la otra. Y todos los estilos, para todas las edades y todos los gustos. Hay música de bandas, de grupos, de cuadrillas, de charanga, de orquestas, individuales… música pop, radiofónica, heavy, jazz, de verbenas… grupos locales, nacionales, internacionales… en los bares, en las plazas, en los escenarios habilitados por el Ayuntamiento a tal fin, en las terrazas, en cualquier rincón.
Para casi todos los gustos
Es tal la cantidad de música que se puede escuchar que, incluso, hay quien también se queja. En algunos casos porque se solapa una música con otra. En otros casos porque el sonido resulta repetitivo y los decibelios alcanzan unos niveles molestos. Y en otros casos porque si tienes a un grupo tocando su batukada debajo de la ventana de casa, te puedes volver loco.
Los grupos que tocan por la calle aparecen en cualquier rincón
Hasta un didgeridoo
Son muchas las personas que se dedican únicamente a pasear de grupo musical en grupo musical. Y de verdad que se trata de un acto cultural porque se puede escuchar música de los cinco continentes y aprender de los ritmos que dominan en cada lugar. Sí, también incluido el de Oceanía pues nos podemos topar con un joven que toca el didgeridoo, instrumento musical aborigen del continente más alejado de España.
Dicen que la música amansa a las fieras. No sé si habrá muchas fieras en Pamplona más allá de las que trae el Circo Mundial cada año. Sobre todo por las noches o, más bien, al amanecer, cuando el alcohol hace ya estragos, alguna que otra fiera sí que se puede ver por las calles de la ciudad. Y es a esas horas cuando más hace falta un poco de música. Menos mal que están las dianas, que salen cada mañana a las 6:45 para despertar a la ciudad. Porque en Pamplona por San Fermín, el que no baila es porque no quiere, y el que no sonríe es porque no le da la gana.





