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Quien mira por primera vez el programa del FADfest, y lo hace aún desde lejos, sin haber asistido todavía, no ve nada porque siente que, piedra a piedra, se va levantando frente a él un muro ineludible con el que se da de bruces. Es la pared de la complejidad, y la humana tentación del abandono prematuro. El tema resulta al inicio farragoso. El FAD (Fomento de las Artes y del Diseño) se articula a través de diversas asociaciones que representan las diferentes disciplinas del diseño: ADI-FAD (diseño industrial), ADG-FAD (diseño gráfico y comunicación visual), ARQUIN-FAD (arquitectura e interiorismo)...
Dos epicentros de actividad
Y el FAD es, junto con el BCD, uno de los organizadores del Barcelona Design Festival, que se define como «un evento internacional enmarcado en el ámbito del diseño, la empresa, la creatividad y la emprendeduría». Se celebra ahora la segunda edición, que cuenta con dos «epicentros de actividad»: el FADfest (del 26 de junio al 12 de julio) y la Barcelona Design Week (del 1 al 5 de octubre). La pretensión, situar a Barcelona como la capital internacional del diseño. Una vez establecido el mapa de la cuestión, aquel muro ya parece algo menos alto y algo más estrecho.
Para acortar el tiempo de este camino, hay un enlace clarificador, que ordena el aparente sinfín de actividades del FADfest: Http://www.fadfest.cat/?CAS. Impresionan el movimiento, la variedad y el despliegue. Como un río que suena. El FAD acoge la exposición FADexpo. El mejor diseño del año, que es uno de los platos fuertes y que agrupa las obras finalistas y ganadoras de los premios que otorga el FAD. Es atractivo el contraste entre los modernísimos diseños y el lugar en el que se exponen. Sorprende que en el antiguo convento dels Àngels de Barcelona, un edificio gótico del siglo XV, cuelguen como si hubieran sido ahorcados los maniquíes, vestidos a la última por diseñadores emergentes. La muestra incluye 577 obras de las distintas disciplinas y participan 3.000 profesionales del sector; tiene envergadura y hay buenas propuestas.
Se podría traer a esta página otra de las actividades que propone el FADfest: el ciclo Diseño y cine. Se proyectó hace unos díasThe Visual Language of Herbert Matter(Reto Caduff), una aproximación al diseñador suizo que propuso la expansión de la fotografía como herramienta de diseño. Viene a la cabeza un fotomontaje de Matter paraHarper’s Bazaar, de 1940. Al fondo, la chica, una rubia de melena corta y rostro palidísimo y perfecto. El dibujo de una mariposa se inserta sobre la fotografía y la retoca: el insecto parece engancharse como un adorno en el pelo, sobre la oreja, y su ala derecha le tapa el rostro a la mujer rubia; un antifaz que la hace más agresiva, o tal vez más desafiante.
¡Hay tantas actividades! Se celebró el congreso Diseño abierto/creatividad compartida, con la presencia de Renny Remakers, fundadora de Droog. Y, por ejemplo, por mostrar hasta qué rincones llegan los tentáculos del FADfest, en la Fábrica Moritz de la Ciudad Condal se hablará del making of de un producto liderado por el arquitecto Matteo Ferroni: el Foroba Yelen, una luminaria que se está convirtiendo en un instrumento clave en Mali, un país donde el 55 por ciento de la población vive en zonas sin acceso a la red eléctrica. Activada por el propio usuario con la ayuda de una bicicleta, es muestra de un diseño servicial, que simplemente se dio cuenta de que lo que Mali necesitaba era luz. Y, desde tan lejos, un espacio como el que propone el FADfest, donde aparentemente todo termina por desembarcar.


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