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La etarra Ainhoa García Montero ha decidido acagerse a su derecho de no declarar este martes en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional contra ella por su supuesta participación en el atentado con paquete-bomba contra el periodista Gorka Landaburu en 2001.
Sin embargo, quien sí ha declarado es Oskarbi Jauregi, quien ya fue encausada por el mismo motivo y condenada a 23 años de prisión. Jauregi ha asegurado «no tener ni idea» de lo que se enjuiciaba, aunque posteriormente ha confirmado su declaración policial inculpatoria. Tras finalizar su testimonio, se ha despedido de García Montero con un abrazo, motivo por el que el presidente del tribunal les ha llamado al orden.
Por su parte, la Fiscalía ha pedido que se imponga una pena de 23 años de cárcel para la exdirigente de ETA, a quien acusa de un delito de asesinato terrorista en grado de tentativa y otro de tenencia y transporte de aparatos explosivos con fines terroristas.
Durante la vista oral, Gorka Landaburu, el periodista que sufrió el atentado, ha relatado cómo el libro-bomba le sorprendió la mañana del 15 de mayo de 2001 mientras estaba en su despacho. A consecuencia de la explosión sufrió la amputación total del dedo pulgar y parcial del índice de la mano derecha, además otros daños por los que necesitó hasta cinco intervenciones quirúrgicas.






