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El pabellón nacional de España, comisariado por Antón García Abril, y la muestra «Spain mon amour» vertebrarán la representación española en el festival que se celebrará en la ciudad de los canales entre el 29 de agosto y el 25 de noviembre. También asistirán a la cita Féliz Arranz y Jordi Badía con una exposición monográfica sobre la arquitectura catalana y balear, y Rafael Moneo y Juan Herreros como firmas invitadas.
Bajo el título «Common Ground» (Territorio común), el director del evento, David Chipperfield, ha reunido más de 100 proyectos de artistas, arquitectos, fotógrafos, críticos y estudiantes en la exposición central de la Bienal, instalada entre los Jardines y el Arsenal de la ciudad. La organización invitó inicialmente a un grupo de 63 participantes que presentaron proyectos específicos para la Bienal e involucraron en ellos a otros tantos profesionales.
El espíritu de esta edición es «destacar las ideas compartidas más allá de la creación individual», señala David Chipperfield, y «activar el diálogo». Finalmente, 110 nombres expondrán su trabajo en el Pabellón Central. «La lista final de participantes representa una rica cultura de la diversidad, más que una selección de posiciones definidas y declaradas», ha explicado el director de la Bienal en un comunicado, «compartir las diferencias es esencial para la idea de una cultura arquitectónica».
Representación española
Antón García Abril, artífice del pabellón de España, ha compartido con ABC algunos de los detalles de la exposición. El escaparate nacional que se instalará en Venecia busca «destacar los universos privados» frente a las ambiciones comunes de la muestra que propone Chipperfield. «El trabajo creativo y la innovación nacen del impulso y los anhelos individuales», señala el comisario.
Siete estudios participarán en la exposición bautizada «Spain Lab». «Siete equipos con siete visiones distintas del mundo», explica. El comisario cree que la arquitectura en España ha dejado de existir como un grupo cohesionado de creadores. Algo que a priori podría parece negativo, pero que se ha convertido en un signo de identidad relevante: «El individualismo es el patrimonio arquitectónico de España», señala el comisario.
Luis Fernández-Galiano, catedrático de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, comisaria «Spain mon amour», una muestra integrada por cinco oficinas, diez arquitectos y quince ciudades que mira hacia el pasado más reciente del sector de la construcción.
El proyecto pone en una balanza los éxitos y errores de la etapa del ladrillo
Nombres propios
Juan Herreros presentó la semana pasada el proyecto que llevará a la Bienal en agosto, un trabajo con el que pretende «abrir un diálogo sobre qué, cómo y quiénes son relevantes en relación con la práctica de la arquitectura», informó la agencia EFE.
Para ello ha seleccionado los dibujos técnicos de ocho fachadas de edificios realizados por su estudio, entre los que se encuentran el Museo Munch de Oslo o la Casa Garoza, galardonada con el Premio Architectural Review House Awards. Por cada edificio mostrará un diagrama con todas las personas que han participado en el proyecto. «Es la manera de relacionar forma, lenguaje técnico y equipos de personas», explicó.
El arquitecto aprovechó la ocasión para hacer pedagogía de la crisis y señaló que «la arquitectura debe volver a la sociedad, desplazando a los mundos elitistas en que se había asentado». Sobre este tema, García Abril añade que la situación actual «quizás sea mala para los arquitectos, pero es magnífica para la arquitectura». «Las llamadas "crisis" son muy buenas para la innovación.
Debemos recolocar la arquitectura donde siempre debió estar, al margen de la especulación inmobiliaria», concluyó el arquitecto, artífice de la recién concluida Casa del Lector de Madrid, que se estrenará en octubre.









