Galicia

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De la vaca a la puerta de casa

Un grupo de ganaderos lleva a las calles de cinco municipios máquinas expendedoras de leche recién ordeñada, que los ciudadanos pueden adquirir incluso durante la madrugada

Día 11/07/2012

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La idea de instalar máquinas expendedoras de leche surgió hace tres años. Inspirada en unas publicaciones italianas de aparatos, la ganadería A Portela de Touro (Santiago) inició su andadura en el Parque Tecnológico de Ourese: «Hicimos un prototipo y lo instalamos en el Mercado de Abastos de Santiago. Diez meses después ya hemos colocado cinco». Ramón Barreiro, responsable de ventas de la sociedad agraria, se refiere a las expendedoras de Bertamiráns, Boiro, Milladoiro y Noia.

Fundada en el año 2000, A Portela optimiza la última tecnología en la producción y distribución de leche pasteurizada para trasladársela recién ordeñada a los ciudadanos, a través de sus máquinas modelo HDL300. Aunque a estas alturas podría ser fácil de imaginar, Barreiro lo confirma: «No somos una empresa al uso».

El tratamiento de la leche consiste en su calentamiento a más de setenta y tres grados durante quince segundos, y la refrigeración posterior a menos de cuatro grados. A continuación el líquido se transporta hasta las máquinas distribuidoras. Así, se garantiza la conservación de la leche para su consumo durante cinco días, siempre y cuando esté refrigerada.

Las máquinas diseñadas por cuatro ganaderos de la parroquia de San Miguel de Vilar en el Concello de Touro (La Coruña) tienen capacidad para dos depósitos de ciento cincuenta litros cada uno. Su moderno mecanismo no solo provee de leche fresca pasteurizada durante las veinticuatro horas. También contiene un servidor de datos que informa por correo electrónico a los ganaderos sobre diversos parámetros como la temperatura o el número de ventas. Este seguimiento permite a sus dueños llevar el control de la calidad del producto. Además, si hay un fallo técnico grave, como un corte de luz, «la máquina nos envía una alarma», apunta Barreiro.

La función del dispensador es ofrecer un autoservicio de leche las veinticuatro horas. El suministro se repone una vez al día y cuesta un euro el litro, casi el doble que los tetrabrics del supermercado. Sin embargo, su calidad es considerablemente mayor. Para obtenerla, el usuario tiene dos opciones: acudir a la máquina con su propia botella y rellenarla u obtener un envase de plástico o de cristal en la propia instalación.

El sabor que proporciona la leche es ligeramente dulce. Este alimento contiene nueve nutrientes esenciales que todos necesitamos, entre los que destacan las vitaminas A, D y B-12, el fósforo, el calcio y el potasio. De ahí la importancia de sus atributos. La ganadería de A Portela está respaldada por tres generaciones dedicadas a la producción de leche de alta calidad y su invento está certificado por la Comunidad Europea.

En relación a las ventajas de esta apuesta frente a la crisis, Ramón Barreiro considera que «es una forma de dar un paso adelante. Saltarnos los intermediarios nos aporta un valor añadido». A pesar del mal momento que vive el sector lácteo, A Portela produce 7.000 litros de leche al día, cuyo destino se distribuye entre las máquinas expendedoras y la empresa coruñesa Feiraco. «Lo que más tiempo lleva es que te vayan conociendo, pero cuando lo hacen sabemos que tenemos un nuevo cliente asegurado», apostilla.

Orgullosos de ser productores rurales de Galicia y de haber vivido siempre rodeados de naturaleza, los cuatro socios de Touro no piensan dejarlo aquí. Su objetivo es crecer poco a poco, cercanos a sus clientes para conocer sus necesidades. Ya están barajando Padrón y Ribeira como próximas sedes de la leche de máquina.

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