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La construcción fue el sector laboral más castigado cuando estalló la crisis en España. En la caída se vieron arrastrados más de un millón de puestos de trabajos vinculados, directa o indirectamente. Muchas de las personas que emigraron a España atraídos por el empleo han tenido que encontrar otra forma de ganarse la vida. El caso de Lucio Ramírez es un ejemplo de cómo reinventarse a sí mismo. Cambió el mono de obrero por el traje de «soldado-estatua».
Lucio llegó a España desde Paraguay hace seis años y los cuatro últimos los ha pasado en la Plaza Mayor de Madrid haciendo de «estatua humana». «Cuando llegué a la capital me encontré con estos artistas callejeros y, tras quedarme sin trabajo, me propuse probar suerte en este mundo. No tenía nada que perder».
La película «Tormenta en el desierto» le dio la idea de enfundarse en el traje de un marine americano. Se compró el disfraz, se pintó la cara y salió a la calle. Los 20 o 25 euros que suele ganar al día le llegan para alquilar un piso y tener «una vida digna». Aunque considera que lo más importante es que «he encontrado en este arte mi oficio y mi ilusión, en la obra ganaba más dinero pero no era tan feliz».
Técnica compleja
El arte de hacer «estatuas humanas» es una disciplina que deriva del mimo y que requiere el aprendizaje de una técnica específica. «Al principio cuesta mucho. Ahora consigo aguantar sin moverme, sin parpadear y sin respirar seis minutos. Aunque el ganador del concurso internacional de estatuas vivientes, que se celebró en Holanda, consiguió aguantar diez minutos». Es necesario combinar la respiración, la concentración y el equilibrio para poder soportar tanto tiempo en la misma posición.
Muchos de los que llevan tiempo en la profesión, se han unido para crear La Asociacion Española y Comunitaria de Estatuas Vivientes y Teatro. Gracias a ella, estos virtuosos callejeros han logrado perfeccionar sus destrezas, participan en concursos por todo el mundo e, incluso, les sirve como bolsa de trabajo. «He participado en varios concursos en Leganés, en Toledo y en Holanda. También he salido en la serie de Física o Química».
A pesar de que piensa volver por unos meses a su país «para ver a la familia», promete regresar porque «la mitad de mí está con España. Les agradezco muchísimo a los españoles por todo lo que me han dado».
Aunque fue una de las víctimas de la crisis, es optimista respecto al futuro próximo que nos espera. «Pienso que saldrán adelante, más que nada, por el carácter incansable que tienen en este país. Ya hemos pasado lo peor».




