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-Zsa Zsa Gabor y Felipe de Alba: 1 día de duración. La reina (qué digo reina, la diosa) del «sí, quiero» es la irrepetible Zsa Zsa Gabor, cuyos nueve matrimonios darían para un subgénero romántico en sí mismo. El penúltimo de ellos, con el actor mexicano Felipe de Alba, es de récord: 24 horas, del 13 al 14 de abril de 1983. Aunque la causa de tal brevedad es burocrática, ya que su anterior matrimonio con Michael O’Hara aún no había sido anulado en el día del enlace. Lógico, se le acumulaba el trabajo a la mujer...
-Britney Spears y Jason Alexander: 2 días. Casarse en la ciudad del vicio suele tener efectos perniciosos en la longevidad del matrimonio, sobre todo con el gremio actoral (porque Britney Spears es actriz, y con un Razzie y todo gracias a «Crossroads») y con algunas hipotéticas copas de más. Menos de 55 horas le duró a la ex princesa del pop la gracia de casarse en Las Vegas con un tal Jason Alexander, amigo de la infancia, en 2004.
-Carmen Electra y Dennis Rodman: 6 días. El «gusano» Rodman (también intérprete, recuérdense las memorables «Double Team» o «Rescate explosivo») no tardó ni una semana en divorciarse de la actriz Carmen Electra, después de ocho meses de noviazgo. Alegó que fue «intoxicado» durante la ceremonia, celebrada el 14 de noviembre de 1998 en la Little Chapel of the Flowers de, cómo no, Las Vegas. Tal vez Madonna tuvo algo que ver en tal intoxicación.
-Dennis Hopper y Michelle Phillips: 8 días. En los 70, el «easy rider» Hopper no era un tipo fácil de atar, a pesar de que en noviembre de 1970 fue él quien intentó amarrar (literalmente) a Michelle Phillips, cantante de The Mamas and the Papas, para defender aquello de «lo que Dios ha unido, que el hombre no lo separe». Una semana y un día duró su cautiverio.
-Cher y Greg Allman: 9 días. No siempre es buena idea casarse tres días después de divorciarse del hombre de tu vida. Cher tomó buena nota cuando contrajo matrimonio en verano de 1975 con Greg Allman justo después de separse de Sony. Después de un sofocón tremendo, y unas llantinas que ni las cataratas del Niágara, la actriz y cantante le puso de patitas en la calle, aunque más adelante le dio una segunda oportunidad.
-Eddie Murphy y Tracey Edmonds: 2 semanas. Mujeriego empedernido, Eddie Murphy intentó sentar la cabeza con la productora Tracey Edmond en 2008 planeando cuidadosamente su unión, después de más de dos años de noviazgo (todo un récord para el «superdetective en Hollywood»). Lo que no programó tan bien fue la ceremonia, celebrada en Bora Bora y no reconocida en Estados Unidos. Un acta de nulidad, y tan amigos.
-Drew Barrymore y Jeremy Thomas: 30 días. Presencia doble la de la niña (gritona) de «E.T.» en este ranking. Por un lado, gracias a su unión fugacísima con Jeremy Thomas entre marzo y abril de 1994 y, por otra, por los cinco meses que aguantó a su lado (o viceversa) el cómico (sin gracia) Tom Green durante 2001. En la actualidad, lleva desde el 2 de junio casada con Will Kopelman, al que deseamos toda la suerte del mundo por tener más moral que el Alcoyano ante tales antecedentes.
-Ernest Borgnine y Ethel Merman: 32 días. El gran «Marty», gran defensor de la sagrada institución del matrimonio (se casó cinco veces), no debió serlo tanto de las lunas de miel, ya que, por culpa de una de ellas, protagonizó una de las uniones más fugaces del Hollywood clásico allá por 1964. Un catastrófico viaje por Asia y Hawai convirtió en agua de borrajas su relación con la cantante Ethel Merman, que hasta le borró de sus memorias.
-Colin Farrell y Amelia Warner: 4 meses. ¿Un irlandés casándose en Tahití? Quizá esa fuese una de las razones para que el protagonista de la nueva «Desafío total» empezase a no ver claro su idea de pasar por el altar el 17 de julio de 2001. «Éramos muy jóvenes y todo fue muy rápido», confesó después de cuatro meses de matrimonio (mismo tiempo que Jennifer López y Cris Judd, por cierto) e innumerables intentos de borrarse el tatuaje con el nombre de su ex del dedo.
-Liz Taylor y Nicky Hilton: 9 meses. Otra de las plusmarquistas conyugales por excelencia, Elizabeth Taylor, ya apuntó maneras desde jovencita: su matrimonio con el tío abuelo de Paris Hilton duró lo que un embarazo (desde mayo de 1950 a febrero de 1951). La diva de los ojos violeta, con solo 18 años, le acusó de alcohólico y maltratador. También su sexto matrimonio, segundo con Richard Burton, duró menos de un año (octubre de 1975-agosto de 1976), aunque el anterior con el actor llegó a la década de vida.







