Galicia

Galicia

Peregrinos de un día histórico

La entrega del Códice a las autoridades eclesiásticas interrumpió las visitas a la Catedral durante casi cuatro horas, expectantes detrás del cordón policial

Día 10/07/2012

Compartir

Nunca tanto tiempo tuvo que esperar un peregrino recién llegado a la Praza del Obradoiro para poder acceder a la Catedral de Santiago. Pero es que este domingo, la ocasión bien merecía un cordón de seguridad. Una cinta que custodiaba en el exterior a la guía más preciada de todos los peregrinos que siguen el Camino de Santiago, vigilada también desde cerca en el interior del Palacio de Xelmírez. El Códice Calixtino llegaba así a su casa natural, después de un año entre ladrillos y diferente material de construcción, y lo hacía ante la atenta mirada de las diferentes personalidades eclesiásticas, policiales, judiciales y políticas que se dieron cita.

Miembros del cabildo catedralicio; comisarios de la Policía Nacional de las diferentes ciudades acompañados de su jefe, Jaime Iglesias; el fiscal de Patrimonio, Antonio Roma; o el juez instructor del caso, José Antonio Vázquez Taín -de la mano de su mujer- no se quisieron perder este día histórico para Galicia, en el que -en mayor o menor medida- se le reconció su protagonismo a la hora de llevar a cabo la investigación.

Junto a ellos, testigos relacionados con la cultura y el patrimonio gallego como el conselleiro de Cultura, Jesús Vázquez; el secretario general de Cultura, Anxo Lorenzo; el rector de la USC, Juan Casares Long; o el presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares. Todos ellos compartieron sala con otras personalidades políticas como el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda; el presidente de la Diputación de La Coruña; la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo; el alcalde de Santiago, Ángel Currás, y el líder de la oposición socialista, Xosé Antonio Sánchez Bugallo.

Pero tras la cita, entre la que se coló algún canto eclesiástico, el cordón policial se aflojó en beneficio de los cientos de peregrinos que esperaban visitar la tumba del Apóstol Santiago. Otra vez, la Catedral se ponía al servicio de sus verdaderos protagonistas. Entre ellos, dos de los chicos discapacitados que llegaron ayer a Santiago, 15 días después de su salida desde Roncesvalles. Es la aventura de Antonio y Gerardo, dos jóvenes que recorrieron el Camino en bicicletas adaptadas.

Y es que con solo trece años, Antonio no puede hablar ni andar, pero su parálisis cerebral no vence a sus ansias de superación. Además, no está solo ante el desafío de superar los casi ochocientos kilómetros que separan Roncesvalles de Santiago. Le empuja su padre, sentado en el sillín trasero de un tándem de tres ruedas. Con ellos pedalea Gerardo, un vigués de treinta y cuatro años que complementa a Antonio: no ve ni oye, pero puede comunicarse con los sentidos.

El origen de este desafío se remonta a 2004, cuando el cordobés Javier Luque consultó en internet si era posible realizar el Camino Portugués empujando la silla de su hijo. La respuesta se la dio Javier Pitillas, entrenador personal de Gerardo. Pocos años después, en 2009, éste comenzó a perder el equilibrio y Pitillas le recomendó sustituir el atletismo por la bicicleta. Se trajo de Holanda un tándem de tres ruedas y ambos completaron el Camino desde Roncesvalles, una hazaña que propició la realización del documental «El camino de los sentidos».

Desde entonces, Gerardo ha completado la ruta en cuatro ocasiones, ya que su objetivo es emular a Pitillas, que acumula veinte peregrinaciones. Y para ello se rodea de otras personas con discapacidad. Hace dos años, el elegido fue Juancho, un chico colombiano que le acompañó desde Madrid a través de la vía de la Plata. Pero la iniciativa de este año se presentó en Fitur, donde los dos chicos participantes en la ruta se conocieron. Allí empezaron Antonio y su padre -el 24 de junio-, bajo la supervisión de Gerardo y Pitillas en un tándem y con varias cámaras sujetas a las bicicletas.

El trayecto fue duro «debido al clima y la orografía», según Luque. A ello se añade la dificultad de que las personas con discapacidad no pueden ir por el camino habitual, sino que tienen que circular por carretera. Sin embargo, el grupo aprovechó los altos en el trayecto para dar conferencias sobre la discapacidad, en las que Gerardo sentenció: «No estoy enfermo, pero tengo problemas».

Mientras les fotografían frente a la fachada de la Catedral, Gerardo y Antonio se abrazan sonrientes sin intención de separarse ni rendirse.

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue ABC.es Galicia en ...

Últimos vídeos

Abogados dicen que al maquinista le podrían caer 7...

Lo último...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.