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Durante estas últimas semanas -y a dos meses de que se celebren presumiblemente las elecciones primarias del PSdeG- las voces discordantes con las políticas de la actual dirección de los socialistas gallegos, liderada por Manuel «Pachi» Vázquez, son cada día más constantes. Pero estas críticas no son fruto exclusivo de la actualidad -marcada por los desencuentros entre la comisión permanente y la concejala de Vigo, Carmela Silva, que han empeorado, más si cabe, después de la apertura de un expediente disciplinario por incumplir las normas internas del partido-, sino que los reproches ya vienen de atrás.
Sin embargo, Vázquez continúa llamando a la unidad interna y explicando que el amplio abanico de candidaturas en los congresos provinciales -marcados más por la división que por la unión- responde al «proceso de democracia interna propio del PSdeG». Una partición inexistente para el socialista, pero palpable para el resto de militantes y simpatizantes del grupo, que ya se escenificó en el anterior cónclave donde «Pachi» se expuso a la votación de los delegados.
El 12º congreso nacional de los socialistas gallegos, celebrado a principios de marzo, se saldó con una victoria in extremis del actual secretario general, en la que venció por tan solo 33 votos a la candidata promovida por el exministro de Fomento, José Blanco; el alcalde de Vigo, Abel Caballero; y el regidor de Ourense, Francisco Rodríguez. Por aquel entonces, la extitular del Ministerio de Medio Ambiente, Elena Espinosa, llegó a la cita con muy poco tiempo de actuación, pero desde aquellas, el sector crítico ya tuvo tiempo para preparar un plan B.
Una estrategia en la que suenan los mismos nombres que antaño, aunque colocados en posiciones diferentes. Y en esta lista, Blanco se postula como uno de los favoritos en las quinielas de los representantes provinciales socialistas más importantes, si al final decidiese presentarse a las primarias. Imputado en la «Operación Campeón», a Blanco se le agota el tiempo para desembarazarse de esta investigación y evitar un estigma público que pueda jugar en su contra si al final decide luchar por relevar a Vázquez.
Sus simpatizantes lo saben, pero también sus abogados, que esta semana han reclamado al Tribunal Supremo que los juzgados de Lugo cesen en su investigación y que la causa se resuelva de manera inmediata. La misiva se envió coincidiendo, paradójicamente, con las palabras de reconocimiento y apoyo que varios miembros socialistas emitieron sobre Blanco.
«Si decide venir, sería un buen candidato». Así lo sentenciaron tanto el secretario provincial del PSOE de Lugo y presidente de la Diputación provincial, José Ramón Gómez Besteiro; el secretario provincial de La Coruña, Francisco Caamaño, y el secretario de Organización del PSOE en Lugo, Juan Carlos González Santín. Ambos coincidieron en su veredicto, al que también se sumó el diputado socialista, Juan Carlos Francisco Rivera, quien atajó en tono conciliador: «José Blanco tiene la posibilidad de presentarse al proceso al igual que todos los miles de militantes del PSOE en Galicia. Eso sí, a día de hoy, el único candidato es Manuel Vázquez». O por lo menos, es el que, por ahora, tiene el respaldo necesario para poder presentarse a los comicios.
Y es que las primarias, por más que los socialistas repitan que «se puede presentar cualquier compañero del partido», son un proceso muy cerrado y restrictivo. Solamente los políticos con una amplia estructura orgánica detrás tienen alguna posibilidad de competir, ya que todo candidato necesita o bien conseguir el apoyo de la mayoría de la ejecutiva gallega, la mayoría del comité nacional o bien obtener el respaldo del 20% de la militancia, esto es, lograr 2.000 votos.
Cifras que, dada la coyuntura actual, son un imposible para casi todos los socialistas. La división y los celos de poder podrían dejar el camino abierto a Vázquez. Nada más lejos de la realidad. El eje Vigo-Lugo, encabezado por Caballero y Blanco, tiene ahora un nuevo aliado: Caamaño. La negación de éste a establecer una lista única en el pasado congreso provincial socialista de La Coruña -tal y como quería «Pachi»- ha mermado sus fuerzas de cara a constituir una candidatura sólida.
Desechada la alternativa del exministro de Justicia, el eje se abre a la ciudad herculina, y los hilos de Lugo y Vigo llegan hasta más de la mitad de Galicia. Solo el respaldo de Ourense -sin contar con el entorno de su regidor- y Santiago -mermado tras perder la alcaldía Bugallo-, le podría asegurar una victoria a Vázquez. El secretario, más solo que nunca, espera por el amparo de Alfredo Pérez Rubalcaba.






